En este boletín analizamos uno de los componentes salariales de los trabajadores, las prestaciones laborales. Recientemente se publicó la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) para el primer trimestre del año 2015, a través de ésta se analizarán las prestaciones de la Población Económicamente Activa (PEA) ocupada. El objetivo de este boletín es el de observar y analizar la tendencia que la encuesta arroja en los últimos años sobre uno de los componentes salariales más regulados por las normas fiscales. Primero, se describe el concepto de prestaciones, se enlistan las más comunes, y se explica la diferencia respecto del concepto de previsión social. Después, se analiza la tendencia arrojada por la ENOE para el primer trimestre de cada año, en el periodo 2011-2015. En la sección final se presentan los puntos principales.

Prestaciones y Previsión Social

De acuerdo con Díaz (2005) las prestaciones son beneficios colaterales al salario por cuota diaria que una empresa o patrón otorga a su personal, sea en especie o en dinero, para coadyuvar a la satisfacción de sus necesidades de tipo económico, educativo o sociocultural y recreativo, buscando atraer elementos idóneos para su ingreso a la organización, retener a los ya existentes y motivarlos a desarrollarlos para logra su mejor desempeño, tendiente a mejorar la productividad de la empresa y la calidad de vida del trabajador, aumentando con ello la estabilidad y posibilidades de progreso de ambos.

De acuerdo con la LISR se considera previsión social a las erogaciones efectuadas que tengan por objeto satisfacer contingencias o necesidades presentes o futuras, así como el otorgar beneficios a favor de los trabajadores o de los socios o miembros de las sociedades cooperativas, tendientes a su superación física, social, económica o cultural, que les permita el mejoramiento en su calidad de vida y en la de su familia. Por lo que de acuerdo con Luna (2012) la previsión social son aquellas prestaciones complementarias que el patrón otorga al trabajador para prever los futuros acontecimientos que pudieran afecta al trabajador como la incapacidad o la vejez, con el fin de atender contingencias o necesidades previsibles a los miembros de una sociedad.

Por otro lado, es de relevancia distinguir a la previsión social de la seguridad social, la primera busca satisfacer contingencias o necesidades presentes o futuras, así como otorgar beneficios a favor de los trabajadores, socios o miembros de las sociedades cooperativas, en el entendido de una relación laboral. En cambio la seguridad social es un derecho de los ciudadanos mexicanos, en el cual se busca garantizar la asistencia médica, la protección de los medios de subsistencia y los servicios sociales necesarios para el bienestar individual y colectivo, así como el otorgamiento de una pensión.

Cabe resaltar que el concepto de previsión social, es altamente regulado por diversas leyes y disposiciones como la Ley Federal del Trabajo (LFT), la Ley del Seguro Social (LSS), la Ley del Impuesto sobre la Renta (LISR), la Resolución Miscelánea Fiscal (RMF), así como, los Criterios Normativos del SAT, además de sus respectivos reglamentos.

En la Tabla 1 se muestra un listado con las prestaciones más comunes, y si el concepto es o no considerado como previsión social.

Prestaciones

A través de la ENOE podemos analizar a la Población Económicamente Activa ocupada, es decir la cantidad de personas dentro del mercado de trabajo que, tienen un empleo. La encuesta revela información sobre las prestaciones de la población ocupada, las instituciones de salud a las que tiene acceso, así como las prestaciones a las que una persona subordinada y remunerada tiene acceso. En este apartado analizamos la tendencia, considerando las encuestas del 2011 al 2015, para el primer trimestre. La Figura 1 muestra a la población ocupada por prestaciones de salud. En el año 2015 el 56.5% de la población no tiene prestaciones, el 34.9% tiene prestaciones en Instituciones de Salud y otras prestaciones, el 6.5% no cuenta con prestaciones en instituciones de salud, pero sí con otras prestaciones, el 1.8% solo tiene prestaciones en instituciones de salud y un 0.3%, no especifico. La proporción de prestaciones entre la población ocupada se han mantenido en los últimos cinco años pues, porcentajes son similares desde el año 2011. Hay una ligera tendencia a la baja en la población ocupada sin prestaciones y una ligera tendencia a la alza para la población que cuenta con prestaciones en las instituciones de salud y otras.

En la Figura 2, se reduce el análisis a la población ocupada, subordinada y remunerada. Ésta muestra que para el 2015 el 62.7% de la población tiene prestaciones, el 36.8% no tiene prestaciones y el resto de la población no especifico. Estas dotaciones de prestaciones tuvieron un aumento en el año 2014, sin embargo, para el primer trimestre del 2015, disminuyó.

En la Figura 3, se observan el porcentaje de prestaciones de la población ocupada por tipo de institución de atención médica. Ésta muestra que para el 2015 el 62.8% de la población no recibe atención médica, el 29.4% tiene IMSS, el 6.6% tiene ISSSTE y el 0.7% se atiende en otras instituciones médicas y el restante 0.5% no especifico. En los últimos cinco años se ha reducido aproximadamente en un 1.6% la población ocupada sin acceso a la atención médica y ha aumentado en 2.5% la proporción de quienes reciben atención médica por parte del IMSS. El grupo de población ocupada cuya prestación es cubierta por el ISSSTE tiene una tendencia ligeramente a la baja.

Comentarios Finales

A la luz de las finanzas públicas, los ingresos de los trabajadores por concepto de prestaciones y previsión social han sido regulados por diversas normas con el objetivo de evitar ingresos en efectivo no reportados ante las autoridades tributarias. Se muestra una tendencia a agrupar el salario y las prestaciones de los trabajadores, lo cual para efectos fiscales aumenta su ingreso anual. Por otro lado, a partir de la Reforma Fiscal del 2014, los ingresos exentos de los trabajadores, los cuales son principalmente prestaciones, son deducibles por los patrones en un 47% o 53%. Es decir, se eliminó una parte del incentivo a ofrecer este tipo de beneficios. Estas restricciones se establecen en la LISR, y se tornan complejas al ser reguladas también, por otras normas como la LFT, LSS, entre otras. Tal pareciera que la reforma de 2014 habría desincentivado el otorgamiento de prestaciones por parte de las empresas. Sin embargo, el análisis de la ENOE arroja que la misma tendencia se ha mantenido en los últimos cinco años; el 56.5% de la población ocupada no tiene prestaciones y el 62.8% no recibe atención médica, pero de la población ocupada, subordinada y remunerada el 62.7% recibe otras prestaciones, sin considerar el acceso a las instituciones de salud.

Tabla-1

Figura-1

Figura-2

Figura-3

 

Ver referencias

  • Díaz, J. ( 2005). Administración de prestaciones. Mexico: Thomson.
  • ENOE 2011-2015. Obtenido de: www.inegi.org.mx
  • Ley del Impuesto Sobre la Renta. (2014). Obtenida de: http://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/pdf/LISR.pdf
  • Luna Olivia, B. (2012). Tratamiento fiscal de las prestaciones de previsión social desde el punto de vista de la Ley del Impuesto Sobre la Renta.
  • Morales, A. (2008). El Salario y la Previsión Social entre el Derecho Social y el Fiscal. Revista Latinoamericana del Derecho Social. 7: (125-148).

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Prestaciones a la luz de la ENOE