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EL ECONOMISTA, Elizabeth Albarrán, 22 de enero de 2018

Los recursos que se destinan al pago de pensiones y jubilaciones de trabajadores que se encuentran en el régimen de beneficio definido o de reparto, dejan sin margen de maniobra al gobierno para crear políticas públicas que den incentivos en el ahorro para el retiro, expuso Alejandra Macías, experta en pensiones del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP).

“Las pensiones que reciben los trabajadores de Pemex, CFE, ISSSTE y en general el sector público son muy altas, se les están dando tasas de reemplazo de hasta el 80% (…) entonces este gasto que se realiza deja poco margen para que se puedan dar incentivos a los que cotizan por el esquema de afores”, dijo en entrevista.

Recordó que si bien en 1997 se hizo una reforma al sistema de pensiones para migrar de un esquema de beneficio definido a uno de contribución definida (afores), todavía existen muchos trabajadores que se jubilarán con el régimen anterior y que seguirán absorbiendo gran parte del presupuesto.

Para este año, al pago de pensiones y jubilaciones se aprobaron recursos por 793,734 millones de pesos, monto que representa el 21% del gasto programable, de acuerdo con información del Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) 2018.

Este monto es 5.5% mayor a lo que se destinó en 2017 en términos reales; además dicho gasto creció más que el que se destina a salud, educación y desarrollo social que se incrementaron en apenas 4.5%,1.8% y 3.4%, respectivamente.

PENSIONES VOLUNTARIAS, UNA OPCIÓN

La experta del CIEP comentó que una de las opciones que pueden mejorar la cobertura en seguridad social tanto para trabajadores formales como informales son las pensiones voluntarias y los incentivos en el ahorro voluntario.

“Las pensiones voluntarias son programas de ahorro que las empresas ofrecen a sus trabajadores y ellos deciden si desean permanecer o no. Esta práctica ha permitido que la cobertura en Nueva Zelanda pase de 17% en 2007 a 71% en 2013 y en el Reino Unido de 47% en 2012 a 64% en 2015”.

Refirió que una de las razones de la baja cobertura en México se debe a que existe un alto porcentaje de la Población Económicamente Activa que se encuentra en el sector informal y además tienen una alta movilidad en los empleos.

“La mayoría de los países desarrollados subsidia los ahorros voluntarios para el retiro con la finalidad de incentivar a las personas a ahorrar fuera de los esquemas obligatorios”.
Estos subsidios se traducen en trato preferencial a la hora de pagar impuestos, ya sea con exenciones sobre los montos ahorrados o con menos impuestos a la hora de retirar los fondos a la edad estipulada, expone.

Otra práctica para incentivar el ahorro voluntario es complementarlo con subsidios o contribuciones del mismo nivel al ahorro voluntario del individuo.

Macías indicó que este beneficio sólo lo tienen los trabajadores del ISSSTE, pues por cada peso que ahorren para su pensión, el gobierno les aporta otra cantidad, lo cual no es equitativo para los trabajadores que están afiliados al IMSS, ya que no reciben este tipo de incentivos.

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