• De los 56 programas eliminados, sólo 17 tienen presupuesto en 2015.
  • Se reduce 3.5% el número de programas que tendrá el presupuesto para 2016.
  • Reducir el número de programas presupuestarios no necesariamente implica un compromiso en la reducción de los recursos.

(08 de julio de 2015) – Si la SHCP quiere recortar 135,000 mdp del presupuesto -cantidad prevista ante la baja recaudación tributaria y la caída de los ingresos petroleros- tendrá que hacer ajustes adicionales que sumen, al menos, 95,117.0 mdp. Una reingeniería del gasto público en México implica un proceso más complejo que fusionar, eliminar y cambiar de nombre a los programas presupuestarios -declaró la investigadora del CIEP, Sunny Villa Juárez-. Será un proceso que deberá trascender el proceso presupuestario 2016 por medio de una estrategia de corto, mediano y largo plazo para hacer reducciones efectivas que lleven a la sostenibilidad fiscal.

La Estructura Programática (EP) 2016 propone la fusión de 261 programas presupuestarios (Pp) en 99; la re-sectorizaron de 7 Pp; la eliminación de 56 Pp, y la creación 4 Pp (dentro de los ramos administrativos y las Entidades de Control Presupuestario Directo: IMSS e ISSSTE). De los 56 programas eliminados, sólo 17 cuentan con un presupuesto en 2015, sumando 39,883 millones de pesos (mdp): 29.5% de la reducción que estimaba la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) para el próximo año fiscal.

Primeramente, la investigadora declaró que las cifras presentadas en la EP discrepan de las cifras de Transparencia presupuestaria y del Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) 2015. Éste último cuantifica 882 Pp (identificados por tipo de ramo); al contrastarlo con los programas eliminados en la EP, existe una reducción real del 3.5% en el número de programas que tendrá el presupuesto para 2016.

Villa Juárez  destacó la eliminación de programas que no tienen un presupuesto asignado en 2015. Llama la atención, por ejemplo, la eliminación de los programas “Apoyos complementarios para el FONE” y “FONE” (ramo 11 Y 33 respectivamente). Ambos programas no tienen un presupuesto en 2015, ya que se transformaron en “Previsiones salariales y económicas del Fondo de Aportaciones para la Nómina Educativa y Gasto Operativo (FONE)”, “FONE Servicios Personales”, “FONE Otros de Gasto Corriente”, “FONE Gasto de Operación” y “FONE Fondo de Compensación”, que seguirán vigentes en 2016. En pocas palabras, el FONE no ha sido eliminado, sino el programa regido bajo ese nombre que, además, no cuenta con un presupuesto.

Al analizar la EP por función, fue Combustibles y Energía la función que tuvo la reducción más grande (39.3% del total de lo eliminado), con 6 de los 17 programas eliminados. En segundo lugar está la función Educación; se eliminó “Previsión para el Fondo de Aportaciones para la Nómina Educativa y Gasto Operativo”; el programa eliminado con mayor presupuesto en el 2015 (21.5% de los 39,879.8 mdp eliminados). Considerando el presupuesto 2015, tres funciones (Combustibles y Energía, Educación y Transporte) tienen el 79.8% del presupuesto a eliminar en 2016.

Los cambios hechos a la EP corresponden, en mayor proporción, a programas “específicos” que debieron de tener un análisis profundo para su eliminación, ya que afectan en alguna medida a la población beneficiaria. Estos programas suman una reducción de 22,591.1 mdp. De los programas que no tienen alguna legislación que impida su modificación o algún subsidio directo, sólo se eliminó uno: “Otorgamiento de permisos y verificación de instalaciones para almacenamiento y distribución de gas LP; aprobación de unidades de verificación y elaboración y actualización de normas oficiales mexicanas en esta materia” de la Comisión Federal de Electricidad (48.0 mdp). Se eliminaron también proyectos de inversión de los ramos de “Hacienda y Crédito Público”, “Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación”, “Comunicaciones y Transportes”, “Turismo”  y “Petróleos Mexicanos” que ascienden a 11,679.0 mdp.

Reducir el número de programas presupuestarios no necesariamente implica un compromiso en la reducción de los recursos –concluyó Sunny Villa- por lo que la transformación del presupuesto deberá considerar eliminar las rigideces del gasto público (legislaciones y estructuras orgánicas de la Administración Pública Federal) antes de poder cambiar el presupuesto público.