El Fondo de Aportaciones para la Educación Básica y Normal (FAEB) son recursos que se transfieren de la federación a las entidades federativas, destinados a apoyar a los estados en el ejercicio de la prestación de los servicios educativos de carácter público. En este sentido, el objetivo de este boletín es mostrar de manera sencilla y breve la integración y distribución del FAEB.

En 2007 se estableció una fórmula para distribuir los recursos del fondo entre los estados, y en 2009 se acordó que la Secretaría de Educación Pública (SEP) publicará las variables de cálculo y el procedimiento para la distribución de los recursos entre las entidades federativas. La fórmula de distribución del FAEB se realiza cada año y establece que la aportación de recursos del fondo a los estados no podrá ser menor a la del año anterior, en términos reales. Además, considera la matrícula de cada entidad, así como la calidad educativa, medida a través de un índice de desempeño. También valora el esfuerzo de las entidades para incrementar el gasto educativo estatal mediante recursos propios.

La importancia de este fondo dentro de las finanzas públicas radica en que es uno de los rubros más importantes de la función educación, debido a la cantidad de recursos que a través de este se administran. Ejemplo de ello es que en 2012, este fondo representó el 48.3 por ciento del gasto ejercido en la función educación. Destaca también, el hecho de que este fondo está conformado casi en su totalidad (99.7%) por gasto corriente, es decir, los recursos se destinan en su mayoría al pago de sueldos de los trabajadores de la educación.

 El FAEB

Los recursos que integran el FAEB son aportaciones federales. Esto es, son recursos que se transfieren de la Federación a las haciendas públicas de las entidades federativas y de los municipios, pero que, a diferencia de otro tipo de recursos como las participaciones, el ejercicio de su gasto está condicionado al cumplimiento de ciertos objetivos, entre los que se encuentran:

  • Prestación de servicios educativos a nivel inicial y básico; educación indígena y educación normal.
  • Proponer a la SEP los contenidos regionales en los planes de estudio para la educación preescolar, primaria, secundaria y normal.
  • Prestar servicios de formación, actualización y capacitación para los maestros de educación básica.
  • Revalidar y otorgar equivalencias de estudios de educación preescolar, primaria, secundaria y normal.
  • Coordinar y operar un padrón estatal de alumnos, docentes, instituciones y centros escolares y establecer un sistema estatal de información educativa en coordinación con la SEP.

Los criterios de integración y distribución del fondo están contenidos en el capítulo V de la Ley de Coordinación Fiscal (LCF). Los recursos del FAEB están destinados a apoyar a las entidades federativas en el ejercicio de las atribuciones que les asignan los artículos 13 y 16 de la Ley General de Educación. El monto destinado es establecido en el Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) con base en las disposiciones del artículo 27 de la LCF, en el que también se determina la distribución de los recursos entre los estados, y toma en cuenta la proporción de la matrícula pública de educación básica; el gasto estatal en educación básica, y el índice de calidad educativa para cada entidad que elabora la SEP. Cada entidad recibe más de lo que recibió en el ejercicio fiscal anterior, en términos reales, y el monto del incremento del FAEB, con respecto al año anterior, es repartido con estos criterios.

La fórmula para repartirlo fue establecida en diciembre de 2007 y su objetivo era que la distribución de recursos entre las entidades federativas dependiera de criterios de equidad, eficiencia y calidad. En 2009, se establecieron disposiciones para evitar el mal uso, el desvío o la incorrecta aplicación de los recursos. Además, que la SEP publicará cada año las variables de cálculo, el procedimiento y la distribución del FAEB.

 

Fórmula de distribución

El procedimiento para distribuir el FAEB se encuentra en el artículo 27 de la LCF y es como sigue:

  1. Se determina el monto del FAEB para el siguiente ejercicio fiscal y se resta el monto del FAEB ejercido en el ejercicio fiscal por concluir. Esta diferencia es lo que se repartirá entre los estados con base en los criterios anteriores.
  2. Todo estado recibirá por lo menos el mismo monto que recibió durante el ejercicio fiscal concluido. Este monto se actualizará con la inflación.
  3. 50 por ciento del monto a repartir se distribuirá de acuerdo a la proporción de la matrícula del estado con respecto a la matrícula nacional.
  4. 20 por ciento se distribuirá con el fin de cerrar la brecha entre el FAEB per cápita nacional y el FAEB per cápita estatal.
  5. 20 por ciento tomará en cuenta el gasto local ejercido en educación como porcentaje de los recursos del FAEB.
  6. 10 por ciento tomará en cuenta el índice de calidad educativa que proponga la SEP.

 

Distribución del FAEB en 2012

En 2012, el gasto público en educación en México, ejercido a través de la función educación, ascendió a 573,931.0 millones de pesos (mdp). El 50.8 por ciento de estos, se distribuyó a las entidades federativas a través del Ramo 33 (Aportaciones Federales para Entidades Federativas y Municipios), el cual se conformó en un 95.1 por ciento por el FAEB, en 3.0 por ciento por el FAETA (Fondo de Aportaciones para la Educación Tecnológica  y de Adultos) y en 1.9 por ciento por el FAM (Fondo de Aportaciones Múltiples) (Figura 1).

 Figura11-2

De este modo, los 277,270.4 mdp que se ejercieron durante el ejercicio fiscal 2012 a través del FAEB, representan casi la mitad (48.3%) del gasto público en educación correspondiente a la función educación. Por otra parte, el destino de este gasto es principalmente el gasto corriente, ya que el 99.7 por ciento de estos recursos se encuentran clasificados en dicho rubro, y corresponden en su mayoría al pago de sueldos del personal docente y administrativo que presta los servicios educativos de tipo básico y normal. El 0.3 por ciento restante, que suma 819.3 mdp, se destina a gasto de capital diferente de obra pública.

La distribución de los recursos del FAEB entre las entidades federativas, mediante la aplicación de la fórmula correspondiente al PEF 2012, resulto en un promedio nacional de 8,944.2 mdp, que representa 3.2 por ciento del total de recursos del fondo. Las entidades que recibieron la mayor cantidad de recursos por parte de la federación son el Estado de México (10.7%), Veracruz (7.3%), Jalisco (5.6%), Chiapas (5.2%), Oaxaca (5.1%) y Puebla (5.0%). Por su parte,  Colima y Baja California Sur son las entidades que recibieron la menor aportación mediante este fondo, recibiendo sólo el 0.9 por ciento en ambos casos (Figura 2).

Figura21-1

 

Al observar la distribución de los recursos entre las entidades federativas se aprecia la influencia del tamaño de la matrícula dentro de la fórmula del FAEB, puesto que las entidades con la mayor cantidad de estudiantes resultan ser las que recibieron la mayor cantidad de aportaciones por parte de la federación. Con la finalidad de reducir el efecto de este componente en la distribución del presupuesto educativo, se calculó la distribución por estudiante, es decir, cuántos recursos, en promedio, recibe cada estudiante de educación pública en cada entidad federativa, procedentes de este fondo. Los resultados muestran un cambio en el ordenamiento observado anteriormente. Baja California Sur, Campeche y Colima resultan ser los estados que reciben la mayor cantidad de recursos por alumno, con un promedio de 19,435.6, 19,430.6 y 18,896.0 pesos por estudiante, respectivamente. En el caso contrario, el Estado de México, Guanajuato, Jalisco y Puebla muestran la menor cantidad de aportaciones por estudiante recibidas, con un promedio de 9,788.5, 10,477.1, 10,550.8 y 10,569.5 pesos, respectivamente (Figura 3).

Figura3-1

Comentarios finales

Como se observa en la Figura 3, la fórmula de asignación establecida en el 2007 todavía no ha logrado plenamente el objetivo de equidad. Esto es, que los recursos del FAEB por estudiante sean iguales para todas las entidades federativas. Esto se debe al fuerte componente inercial en la fórmula de distribución (las entidades recibirán en determinado año al menos lo que recibieron en términos reales en el año anterior), por lo que, el objetivo de equidad se logrará conforme los recursos del fondo aumenten.

Sin embargo, es conveniente señalar que una misma asignación por estudiante no agota el objetivo de equidad. Puede ser que las entidades con una población rural más dispersa y con carencias de infraestructura necesiten contar con mayores recursos por estudiante que aquellas en las que ya hay una infraestructura bien establecida, y en las que la concentración demográfica permite que un maestro y una escuela cubran la demanda de servicios educativos de una cantidad mayor de estudiantes.

Por otra parte, la estrecha relación que existe entre los recursos de este fondo y los sueldos que perciben los trabajadores de la educación, hace evidente la “necesidad” de mantener un componente inercial en el monto de aportaciones que reciben las entidades. En este sentido, un replanteamiento del diseño, propósitos, distribución y administración del fondo es inminente, si lo que se busca es lograr la equidad educativa.