En el marco del Día Mundial contra el Cáncer analizamos el gasto público destinado a esta enfermedad. Aunque los casos siguen aumentando, el IMSS redujo 3.4% su gasto en cáncer en 2024 y dejó de publicar información clave como el costo por paciente. Para la población sin seguridad social, el seguimiento del financiamiento se ha vuelto limitado por la transición a IMSS-Bienestar y la falta de reportes recientes. Además, el gasto para cáncer en la mujer cayó 52.7% entre 2017 y 2023 y, desde 2024, estos datos dejaron de publicarse de forma desagregada, lo que impide evaluar si los recortes continuaron El reto financiero persiste: el Fonsabi presenta una reducción acumulada de 67.2% desde 2019 y el ISSSTE proyecta que su gasto en cáncer casi rebasará los 50 mil mdp hacia 2050, 528.6% más de lo que se destinó en 2024. Ante este escenario, es indispensable fortalecer la inversión y recuperar la disponibilidad de información para monitorear la atención oncológica.
1 Unidos por lo único
El cáncer es una de las principales causas de muerte en el mundo, con cerca de 10 millones de fallecimientos al año (WHO, 2024). Los tipos más frecuentes incluyen el cáncer de mama, pulmón y colorrectal, mientras que el mayor número de muertes se concentra en los cánceres de pulmón, colorrectal y hepático (Bray et al., 2024).
Se proyecta que el número de casos nuevos pasará de 20 millones en 2022 a aproximadamente 35 millones en 2050, un incremento cercano al 77%. Las proyecciones indican que este crecimiento afectará especialmente a los países de ingresos bajos y medios, lo que podría agravar las desigualdades en incidencia y mortalidad (Bray et al., 2024).
En el marco del Día Mundial contra el Cáncer, la OMS lanzó el llamado “Unidos por lo único” para visibilizar a las personas y sus historias. El objetivo de este boletín es analizar el gasto para cáncer en México y así sumarnos al llamado internacional para reducir desigualdades y cerrar brechas de atención en el sistema de salud (OMS, 2024b).

2 Cáncer en México
En 2024, 104 mil 630 muertes se debieron a tumores malignos, 4.2% más que en 2023, esto equivale al 12.8% de las muertes totales. El cáncer colorrectal, el de mama y el de próstata fueron los principales con 8 mil 930, 8 mil 439 y 7 mil 420 muertes, respectivamente. La CDMX, Guanajuato, Jalisco, el Estado de México, Nuevo León y Veracruz fueron las entidades con mayores tasas de defunción por estas causas a nivel nacional (INEGI, 2025).
Casos nuevos
En 2022 se registraron 207 mil 154 casos nuevos de cáncer. Los tipos más frecuentes en la población general fueron el cáncer de mama, de próstata y el colorrectal. Entre las mujeres, los casos predominantes correspondieron a cáncer de mama, de cérvix y de tiroides; mientras que, en los hombres, los diagnósticos más habituales fueron cáncer de próstata, colorrectal y linfoma (OMS, 2025).
Proyecciones para 2050
Para 2050, se estiman 393 mil casos nuevos de cáncer en México, 89.7% más respecto a 2022, donde los principales tipos de cáncer serían cáncer de próstata, cáncer de mama y cáncer colorrectal con 60 mil 947, 50 mil 328 y 32 mil 22 casos, respectivamente. El cáncer de piel distinto a melanoma y el cáncer de vulva presentarían el mayor aumento porcentual con 116.4% y 148%, de acuerdo con las proyecciones (OMS, 2025).
3 Presupuesto para Cáncer
El presupuesto para salud puede analizarse por sus objetivos (social, económico o de gobierno), por la institución que lo ejerce (SSa, IMSS, ISSSTE) o por programa presupuestario (Atención a la Salud, Programa Nacional de Vacunación, entre otros). Sin embargo, la clasificación vigente no permite identificar el gasto por enfermedad, por lo que el análisis del gasto asociado al cáncer depende de fuentes externas con estimaciones aproximadas.
Con seguridad social
En el caso de las personas afiliadas al IMSS o al ISSSTE, los informes anuales dan a conocer el gasto destinado a atender las enfermedades que generan el mayor impacto financiero para estas instituciones, entre ellas el cáncer. El IMSS reporta esta información de forma desagregada por tipo de cáncer, mientras que el ISSSTE únicamente publica el monto total asignado.
Sin seguridad social
Para la población sin acceso a seguridad social, es posible identificar el gasto destinado a 11 tipos de tumores en menores de 18 años y a 9 tipos de cáncer en adultos (CNPSS, 2020b), financiados con recursos del Fonsabi.1 Asimismo, puede identificarse el gasto ejercido por el INCan, así como el financiamiento destinado de manera específica al cáncer en la mujer.
3.1 IMSS e ISSSTE
La atención a los pacientes con cáncer continúa representando uno de los principales gastos por el número de pacientes y por el impacto financiero en las instituciones de seguridad social. En el IMSS, el gasto destinado a cáncer de mama, cérvicouterino y de próstata equivale al 5.7% del gasto del Seguro de Enfermedades y Maternidad (SEM). Mientras que, en el ISSSTE, el gasto para todos los tipos de cáncer representa el 8.5% del Seguro de Salud.
IMSS
El gasto destinado a la atención de pacientes con cáncer disminuyó 3.4%, al pasar de 5 mil 990 mdp en 2023 a 5 mil 785 mdp en 2024. Por tipo de cáncer, el presupuesto para cáncer de mama aumentó 5.2% (de 3 mil 121 a 3 mil 284 mdp), mientras que el gasto para cáncer cérvicouterino se redujo 5.7% (de 948 a 894 mdp) y el de cáncer de próstata cayó 16.3% (de 1 mil 921 a 1 mil 607 mdp). El número total de pacientes atendidos también descendió, de 107 mil 700 en 2023 a 104 mil 465 en 2024.
En cáncer de mama, los casos atendidos pasaron de 59 mil 586 a 56 mil 808; en cáncer cérvicouterino de 17 mil 415 a 14 mil 679; mientras que en cáncer de próstata pasaron de 30 mil 700 a 32 mil 978.
Pese a que el IMSS mantiene acciones de tamizaje y campañas de detección temprana, para 2024 ya no se reportó el costo promedio por paciente, lo que limita la posibilidad de evaluar a detalle la eficiencia del gasto y evidencia una creciente falta de información clave para el seguimiento de la atención oncológica y la rendición de cuentas.
ISSSTE
La atención de los pacientes con cáncer representa el principal rubro de gasto del ISSSTE, con un total de 7 mil 951.8 mdp en 2024. Si bien el informe no desagrega la información por tipo de cáncer, se señala que este mantiene una tendencia creciente. Este comportamiento está vinculado al envejecimiento poblacional y a una mayor prevalencia de enfermedades crónicas, factores que incrementan el número de diagnósticos, así como la complejidad y duración de los tratamientos y los requerimientos de atención.
Las estimaciones del ISSSTE indican que estas presiones continuarán intensificándose: para 2040 el gasto total en atención médica podría superar los 39 mil mdp, y para 2050 rebasaría los 50 mil mdp, reflejando un aumento sustancial en las presiones financieras del instituto (ISSSTE, 2025).


3.2 Sin seguridad social
En la población sin seguridad social, la atención a los pacientes con cáncer también representa uno de los principales gastos. De 2016 a 2020, fue equivalente a 27% – 39.2% (CNPSS, 2020a; INSABI, 2021).
Fonsabi
En 2016, se registraron 20 mil 11 casos de cáncer atendidos, de los cuales aproximadamente la mitad correspondieron a cáncer de mama, y el gasto total en cáncer fue de 3 mil 331.9 mdp, equivalente al 39.2% del gasto total del fondo. Para 2018, el número de casos bajó a 14 mil 017 y el gasto en cáncer se redujo a 2 mil 587.8 mdp o 33.5% del gasto del FPGC (Cuadro 1). En 2021, se registró una cuarta parte de los casos atendidos en 2016, evidenciando una contracción.
El seguimiento del gasto en años recientes se complica por la transición a IMSS-Bienestar y la menor disponibilidad de datos, lo que impide identificar con precisión la evolución de los recursos para la atención del cáncer.

INCan
Para 2026 se aprobó un presupuesto de 2 mil 233 mdp destinado a la investigación científica en el campo de la salud, a la formación y capacitación de recursos humanos calificados, y a la prestación de servicios de atención médica de alta especialidad en instituciones públicas (INCan) (DOF, 2022).
El monto aprobado para 2026 equivale a un recorte del 25.7% respecto al monto ejercido en 2024 aunque, si se mantiene el comportamiento de los últimos años, el monto ejercido efectivamente podría ser superior. Con el nivel de gasto de 2024 se atendió a 8 de cada 10 personas que solicitaron atención, una cobertura de 79.8% (INCan) (ASF, 2024).

Cáncer en la mujer
El gasto para la atención de cáncer en la mujer cayó 52.7% entre 2017 y 2023, pasando de 1 mil 329.3 mdp a 629.1 mdp. Los recortes más profundos ocurrieron en el cáncer de mama (75.4%) y cáncer cérvicouterino (71.7%), también hubo una disminución en los recursos para cáncer de ovario y de pulmón (61.6% y 63.1%). En contraste, las acciones para cáncer de endometrio y cáncer en general aumentaron ligeramente. Además, el suministro de medicamentos oncológicos hospitalarios bajó 19.9% en el mismo periodo, mientras que el suministro de medicamentos oncológicos en pacientes hospitalizados también disminuyó 19.9%, equivalente a 69.1 mdp menos en el mismo periodo, en términos reales.
A partir de 2024, estas cifras dejaron de publicarse de manera desagregada, lo que limita el seguimiento de los recortes y los posibles cambios en la provisión de servicios. La falta de información impide evaluar el impacto de estas reducciones en la atención, monitorear brechas en prevención y tratamiento, o identificar retrocesos en acceso a medicamentos, restringiendo así la capacidad de diseñar respuestas oportunas y basadas en evidencia.

4 Implicaciones de política pública
Cobertura limitada, financiamiento e información
Entre la población sin seguridad social, la cobertura para diversos tipos de cáncer no alcanza la mitad de los casos identificados. Para lograr una atención integral se requerirían alrededor de 27.4 mil millones de pesos, es decir, un monto 3.5 veces mayor al gasto ejercido por el Fonsabi en 2018 (CIEP, 2022).
A ello se suma un problema cada vez más crítico: la información necesaria para evaluar el gasto, la cobertura y los resultados dejó de publicarse de manera sistemática. La ausencia de datos actualizados —como número de pacientes atendidos, costos promedio o gasto por tipo de cáncer— impide medir brechas, estimar necesidades reales y diseñar políticas basadas en evidencia para la toma de decisiones.
Las diferencias entre instituciones refuerzan la desigualdad. Por ejemplo, el gasto promedio por paciente con cáncer de mama en el IMSS fue de 52 mil 373 pesos (IMSS, 2024]), mientras que en población sin seguridad social este ascendió a 210 mil 732 pesos en 2018 (CNPSS, 2020b). Sin datos recientes, resulta imposible conocer si estas brechas han disminuido o se han agudizado con el tiempo.
Eficiencia del gasto
Los recursos aprobados no siempre se ejercen plenamente, mientras se registran recortes en acciones prioritarias. Aunque en años como 2021 y 2024 el INCan presentó sobreejercicios, esta situación coexiste con reducciones relevantes en otras intervenciones.
La falta de datos desagregados desde 2024 limita el análisis. Por ejemplo, el gasto en cáncer de mama en la mujer se redujo a la mitad entre 2017 y 2023 y registró un subejercicio de 51.8% en ese último año; sin la existencia de información reciente, ya no es posible evaluar si estos recortes continúan ni su impacto en la provisión de servicios, lo que debilita la rendición de cuentas.
Recursos físicos y humanos
Los retos presupuestarios se agravan ante el déficit de infraestructura y personal especializado. México cuenta con menos de un médico oncólogo por cada 100 mil habitantes en la mayoría de las subespecialidades. En cuanto a equipamiento, nueve estados carecen de medicina nuclear, 24 no cuentan con PET-CT y en 2023, 12 entidades no reportaron unidades de radioterapia. Sin datos actualizados, no es posible saber si estas brechas se han corregido o si se han ampliado (Brau-Figueroa, Palafox-Parrilla, Parrilla-Taylor, y Mohar, 2022;SSa, 2025).
Gasto de bolsillo
La baja inversión pública en salud y las limitaciones en cobertura incrementan el gasto de bolsillo de los hogares. En adultos mayores, la atención de cáncer es la principal causa de gasto en los últimos años de vida. Incluso entre personas afiliadas al IMSS o al ISSSTE, las familias enfrentan gastos adicionales para consultas, estudios o medicamentos (Salinas-Escudero, Carrillo-Vega, Pérez Zepeda, y García-Peña, 2019), evidenciando que el sistema no logra cubrir plenamente las necesidades de los pacientes.
Fuentes de financiamiento
La población sin seguridad social enfrenta el mayor desafío de financiamiento. El saldo del Fonsabi cayó de 106 mil mdp en 2019 a 34 mil 731 mdp en 2024, una reducción de 67.2%. A ello se suma que la transición hacia IMSS-Bienestar y la falta de reportes detallados han reducido drásticamente la transparencia sobre el destino de estos recursos.
México requiere no solo mayores recursos para el tratamiento del cáncer, sino también una recuperación urgente de la información pública que permita medir necesidades, evaluar avances y orientar la inversión hacia prevención y detección temprana que ayuden a contener el crecimiento proyectado de casos.
1. Hasta 2019, esta información se publicaba en el Informe de Actividades del Seguro Popular, que incluía el gasto por enfermedad y el número de pacientes en tratamiento. De 2020 a 2022, el Informe Anual de Autoevaluación del INSABI dejó de reportar el número de pacientes, aunque mantenía el gasto por padecimiento; desde 2023, el Avance y Resultados del Programa Institucional de Servicios de Salud del Instituto Mexicano del Seguro Social para el Bienestar (IMSS-Bienestar) ya no presenta ni gasto por enfermedad ni número de pacientes. ↩




