El gasto en salud para 2026 tendría un aumento real de 5.9 % respecto a 2025. Sin embargo, implica un recorte de 4.7 % respecto al monto ejercido en 2024; en total alcanzaría 2.6 % del PIB, lejos del 6 % sugerido a nivel internacional. El aumento propuesto para 2026 en hospitales, institutos y medicamentos no alcanzaría el nivel ejercido en 2024, limita el acceso efectivo de la población sin seguridad social a los servicios de salud. Por otro lado, el presupuesto para salud mental tendría un recorte de 13.8 % respecto a 2024 y equivaldría a 1.5 % del gasto de la SSa e IMSS Bienestar, lejos del 5% sugerido por la OMS. Más allá de las cifras, el constante subfinanciamiento del sistema perpetúa la carencia en el acceso a los servicios de salud de la población e incide, en el corto plazo, en la capacidad de brindar atención; y en el largo plazo, en la capacidad de fortalecer el sistema frente al envejecimiento y la prevalencia de enfermedades crónicas que impactarán la productividad laboral y la calidad de vida y bienestar de la sociedad.
Este análisis se realizó con el apoyo de Víctor Daniel Fernández Solís, estudiante de la Licenciatura de Economía en el Tec de Monterrey.
1 Salud en el Paquete Económico 2026
El PE 2026, presentado el 8 de septiembre de 2025, propone un incremento de 5.9%, en términos reales, en el gasto en salud respecto de 2025. Sin embargo, el mismo monto implicaría una reducción de 4.7% respecto del gasto ejercido durante 2024. El gasto público en salud continúa ubicándose por debajo de la mitad del 6% del PIB sugerido por la OMS y sería equivalente a 2.6% del PIB o 996,528 mdp (CIEP 2025).
El incremento propuesto para 2026 se concentra en el IMSS con 58 mil 213.9 mdp adicionales, mientras que la SSa enfrentaría un recorte de 2,228.6 mdp. Por otro lado, el lMSS-Bienestar tendría un incremento de presupuesto de 0.8% real, aunque es el subsistema que atendería al mayor número de personas (INEGI 2025).
El bajo nivel de financiamiento en 2026 perpetuaría las brechas en el acceso a los servicios sanitarios y dificultaría alcanzar la CUS. A ello se suma la presión demográfica derivada del envejecimiento poblacional y la alta prevalencia de enfermedades crónicas, como diabetes, hipertensión y cáncer, que comprometen la productividad laboral y la sostenibilidad del sistema fiscal si no se garantiza el acceso universal a los servicios de salud.
Objetivo
Analizar tres aspectos relevantes para ampliar la cobertura del sistema de salud, complementando así las Implicaciones del Paquete Económico 2026 (CIEP 2025). En primer lugar, se muestran los cambios en el presupuesto de los hospitales e institutos de la SSa; en una segunda sección se abordan los recursos destinados a la salud mental; y en tercer lugar presenta la asignación a medicamentos, material médico y de laboratorio.
2 Hospitales e Institutos
En el PEF 2025 se aprobó un recorte generalizado a los hospitales e institutos de la SSa e incluso se perdió la trazabilidad de los HRAE (CIEP 2024). Mientras que en el PPEF 2026 se observarían incrementos en casi todos los hospitales e institutos que, en total, sería equivalente a 7.9% respecto o 2 mil 212 mdp más que en 2025. Destaca el aumento del 36% en el Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias y del 11% al Instituto Nacional de Cardiología.
Sin embargo, al calcular la diferencia respecto al presupuesto ejecutado en 2024, el recorte total sería de 26.5%, en términos reales o 10 mil 799 mdp menos. Es decir, el incremento que presenta el PPEF 2026 no compensa los recortes que sufrieron los hospitales e institutos en 2025, lo que podría afectar directamente la atención de la población sin seguridad social.
Respecto al gasto ejercido en 2024, todos los hospitales e institutos tendría recortes, los mayores serían el Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición y el Instituto Nacional de Cancerología con 33% y 32% menos recursos públicos para su operación, respectivamente. Ambas instituciones se relacionan con la atención de factores de riesgo y enfermedades con más prevalencia en México como son la obesidad y el cáncer (ver cuadro 1).
3 Salud mental
La salud mental, además de ser un factor crucial para el desarrollo social, mantiene una relación estrecha con el desempeño macroeconómico del país. Los impactos de la salud mental se reflejan en la productividad laboral y en las decisiones de ahorro e inversión de cada persona (Ascarza 2025). Garantizar la salud mental es un aspecto crucial para el fortalecimiento comunitario y económico.
Resaltar y aumentar el valor de la salud mental para las personas, comunidades y gobiernos es necesario para fortalecer a la sociedad en su conjunto. Ampliar la cobertura de atención accesible, asequible y de calidad son de las principales recomendaciones (OMS 2025b). Junto con esto, se propone tomar acciones preventivas, atendiendo factores físicos, sociales y económicos desde diversos frentes para proteger la salud mental.
Mejorar el acceso a los servicios de salud mental requiere incrementar la inversión en los programas relacionados. Sin embargo, para 2026, el presupuesto para salud mental tendría un recorte de 90.9 mdp, equivalente a 2.5% menos que en 2025. El recorte se observaría en la Comisión Nacional de Salud Mental y Adicciones con 90 mdp. En cambio, Investigación y desarrollo tecnológico en salud sería el único programa que tendría un aumento de 71.3 mdp más, 89.8% respecto a 2025 (Ver Cuadro 2).
La reducción respecto a 2025 se agudiza si se compara con el monto ejercido en 2024, cuando el gasto total fue 560.8 mdp superior, es decir, los recursos para atender la salud mental en la SSa serían 13.8% menores a los ejercidos en 2024 (Ver Figura 1).

4 Medicinas, material médico y de laboratorio
El gasto destinado a la compra de medicamentos, material médico y de laboratorio alcanzaría 15.2% del gasto total en salud, uno de los porcentajes más altos de los últimos diez años con 152 mil 128 mdp, de los cuales, el 79.4% serían para compra en del IMSS. Es importante mencionar que aunque representaría un aumento de 9.8% respecto a 2025, se ubicaría 7.1% por debajo del monto ejercido en 2024 (Ver Figura 2).
En general, la principal partida de gasto corresponde a la compra de medicinas y productos farmacéuticos en todos los subsistemas1: en el ISSSTE y el IMSS el 86.3% y el 83.3% del gasto correspondería a este concepto; mientras que, en la SSa e IMSS Bienestar equivaldría a 74.8% y 57% respectivamente.
A nivel subsistema, destaca que la población con IMSS e ISSSTE tendrían incrementos de 15 mil 535 mdp y 53 mdp, respectivamente; a diferencia de los recortes de 49 mdp en Pemex y 142 mdp en la Sedena. El mayor recorte sería para la población sin seguridad social ya que, a pesar del aumento en de 448 mdp en la SSa, con el recorte de 2 mil 267 mdp en IMSS Bienestar el resultado neto sería una disminución de 1 mil 819 mdp (Ver Cuadro 3).

5 Implicaciones de política pública
5.1 Hospitales e Institutos
Los hospitales e institutos nacionales tendrían un aumento de 2 mil 212 mdp, equivalente a 7.9% más respecto a 2025; sin embargo, no alcanzan el nivel de gasto ejercido durante 2024, con lo que el gasto propuesto para 2026 sería equivalente a un recorte de 10 mil 799 mdp o 26.5% menos, en términos reales. En términos porcentuales, los mayores recortes respecto a lo ejecutado en 2024 se presentarían en los institutos de nutrición, cancerología y cardiología, que se asocian a los principales factores de riesgo y a enfermedades crónicas que conducen al mayor número de años saludables perdidos por muerte prematura y discapacidad en la población en México (IHME 2021).
5.2 Salud mental
A diferencia del gasto para hospitales e institutos y del gasto en medicinas, el gasto en salud mental caería 2.5% y sería equivalente a 1.5% del total de la SSa más IMSS Bienestar (recursos para la población sin seguridad social) cuando la sugerencia internacional es de 5% (Gilbert et al. 2015). A pesar del énfasis de la salud en el discurso y planes sectoriales de salud, el presupuesto sigue siendo insuficiente no solo para cubrir las necesidades actuales, sino también respecto a la brecha de inversión y para afrontar la visión de salud mental en todas las etapas de la vida, como lo enfatiza la OMS en el Día Mundial de la Salud Mental 2025 (OMS 2025a).
5.3 Compra de medicinas
El presupuesto para compra de medicinas, material médico y de laboratorio tendría un incremento de 9.8% respecto a 2025 y una caída de 6.5% respecto al monto ejecutado en 2024. Sin embargo, el incremento proyectado para 2026 se concentraría en el IMSS y, para la población sin seguridad social, IMSS Bienestar y SSa se observaría un recorte de 1 mil 819 mdp respecto a 2025. Es relevante destacar que, a pesar de estos incrementos, el gasto de bolsillo por compra de medicinas se ha incrementado, además la inflación del sector salud podría alcanzar 14.9% en 2025 (Anuario Latinoamericano de Seguros, Reaseguros y Fianzas 2025), lo cual podría indicar que estos aumentos no necesariamente reflejan una mayor capacidad de compra y abasto de medicamentos.
5.4 Brecha de financiamiento
El sector salud mantiene una brecha presupuestaria de más de tres puntos del PIB; para 2026 se propone un gasto de 2.6% del PIB, cuando el mínimo sugerido es de 6%. Además de la brecha nacional, existen desigualdades en los recursos destinados a la atención de la salud de la población de acuerdo con su condición laboral. Una persona con seguridad social, IMSS o ISSSTE tiene 2.3 veces los recursos que tendría una persona con IMSS Bienestar (CIEP 2025).
Aunque para 2026 se propone un aumento real de 5.9% para el sector salud, este no alcanza a compensar la reducción del 12% que se aplicó para 2025. De tal forma que, en 2026, los recursos para salud serían 4.7% menores a los ejercidos en 2024, año en el que 63.3% de la población presentó carencia por acceso a los servicios de salud (INEGI 2025).
- A excepción de la Sedena en donde es el 29.7% del gasto.↩︎




