Entre 2022 y 2024, el gasto de bolsillo en salud en México aumentó 7.9% en términos reales y alcanzó un promedio de $6,421 anual por hogar. Aunque a nivel nacional disminuyó el número de hogares con gasto catastrófico (–6,170) y empobrecedor (–9,826), los hogares de menores ingresos enfrentaron el escenario contrario: en el decil I, hay 9 mil 651 y 10 mil 459 hogares más con este tipo de gasto, lo que revela una mayor presión financiera para acceder a servicios de salud. El 63 % de la población reporta afiliación a una institución pública, pero 6 de cada 10 personas se atienden en farmacias o consultorios privados. La compra de medicamentos representa el 38 % del gasto de los hogares en salud y 50 % en los hogares de menores ingresos. La persistencia del gasto de bolsillo, incluso entre afiliados al IMSS o ISSSTE, junto con las desigualdades entre entidades, traslada el peso del financiamiento del sistema de salud a los hogares.
Salud en ENIGH
La Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) 2024, del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) nos permite conocer el panorama estadístico sobre el monto y distribución de los ingresos y gastos de los hogares, además de brindar información sobre sus características socioeconómicas, como particularidades de su vivienda y el equipamiento de su hogar (INEGI, 2025a). En 2024, el ingreso corriente promedio trimestral de los hogares aumentó 10.6 %, mientras que el gasto monetario promedio trimestral lo hizo en 7.9 %. De este gasto, el 37.7 % corresponde a alimentos, bebidas y tabaco seguido por el gasto en transportes y comunicaciones con 19.5 %.
En específico, el gasto en salud fue equivalente al 3.4 % del gasto corriente monetario de los hogares. Aunque el porcentaje de participación se mantuvo respecto a 2022, fue superior a los niveles de 2016 o 2018 cuando se destinaba el 2.7 % y 2.6 % respectivamente. Durante la pandemia por Covid-19 el gasto en salud fue equivalente a 4.2 % del gasto corriente monetario de los hogares (INEGI, 2025b). Además del gasto de bolsillo en salud, la encuesta permite conocer los resultados del autorreporte de la población en cuanto a su afiliación en las instituciones de salud, el número de personas que reportó tener alguna necesidad de salud, si buscó atención y en dónde la recibió.
Objetivo
El objetivo de esta investigación es analizar dos aspectos relacionados con las condiciones de salud en la población: la cascada de atención y el gasto de bolsillo en salud. El primero nos dará información sobre el camino que las personas transitan desde que enfrentan una necesidad de atención hasta el lugar donde reciben el servicio; mientras que, el gasto de bolsillo nos indicará si el hogar tuvo que realizar un pago al momento de la atención.
El análisis de incidencia del gasto de bolsillo por nivel de ingreso, condición geográfica y tipo de gasto, identifica características de las personas que tienen menos acceso a los servicios de salud para dirigir políticas públicas enfocadas a la protección financiera de estos grupos de la población.

Cascada de atención
En 2024, la cascada de atención indica que aunque una persona esté afiliada a un subsistema público de salud, esto no garantiza la atención efectiva. De manera general, en la Figura 1 se presenta visualmente la afiliación de las personas, donde el 63 % cuenta con alguna adscripción pública. Sin embargo, al momento de recibir la atención, 6 de cada 10 personas se atendieron en establecimientos privados o farmacias.

Afiliación
La población sin afiliación se redujo de 54.3 millones en 2022 a 47.7 millones en 2024. El aumento en el sistema público fue de 5.2 millones de personas y 1.6 millones de personas reportan tener seguro de gastos médicos 1. De esta manera el 63.4 % de la población se encuentra afiliada. Si estos resultados se ajustan por acceso, no por afiliación, entonces el 87.9 % de la población tendría acceso teórico al sistema público de salud.
En particular, el Cuadro 1, presenta la afiliación a los principales subsistemas de salud, donde el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) tiene alrededor de 53 millones de derechohabientes, seguido por el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) con 6.9 millones y el IMSS – Bienestar con 4.6 millones de personas beneficiarias.
Por nivel de ingreso, en la Figura 2, se observa que en los hogares con menores ingresos, deciles I – II, más del 50 % de la población reporta no contar con ninguna afiliación pública, mientras que en los hogares de mayores ingresos, decil X, el 14.2 % reporta no contar con ninguna afiliación.

Necesidad y búsqueda
De 2022 a 2024, el número de personas que reportaron alguna necesidad de salud bajó de 97.8 millones a 96.4 millones de personas. A nivel subsistema, en el IMSS el 71.3 % de las personas afiliadas tuvieron alguna necesidad de salud, en IMSS – Bienestar el porcentaje es de 79.5 % (Cuadro 1). Sin embargo, no todas las personas buscaron atención, una de las principales causas de no búsqueda, en años previos había sido la automedicación (CIEP, 2018).
Uso
6 de cada 10 personas que recibieron atención lo hicieron en establecimientos privados y farmacias. En específico, en el IMSS 45.9 % de las personas que recibieron la atención lo hicieron en el mismo instituto. En ISSSTE e IMSS – Bienestar 45.6 % y 40.0 % de la población que recibió la atención lo hizo en su lugar de afiliación. Por nivel de ingreso, Figura 2, se observa que, en todos los deciles, la principal provisión de servicios se presenta en los establecimientos privados. En los hogares de menores ingresos, deciles I – IV, el segundo lugar de atención fueron las farmacias.

Gasto de bolsillo
Un elevado gasto de bolsillo en salud se asocia con un menor uso del sistema público de salud e indirectamente una menor inversión pública, por este motivo es relevante dar seguimiento a este indicador. A nivel internacional se sugiere que el gasto de bolsillo se reduzca con la finalidad de evitar que los hogares caigan en lo que se conoce como gasto catastrófico o en gasto empobrecedor (BM, s.f., 2025).
En 2024, el gasto de bolsillo en salud aumentó 7.9 % al pasar de $5,948 en 2022 a $6,421 en 2024. Sin embargo, en los hogares de menores ingresos, deciles I – IV, el aumento estuvo entre 17 % y hasta 23 %. A diferencia de los hogares con mayores ingresos, decil X, que tuvieron un incremento de 1.8 % respecto a 2022 (Cuadro 2).

Componentes del gasto
El 38.3 % del gasto de bolsillo en salud se destinó a la compra de medicinas, 34.7 % al gasto ambulatorio y 27 % al gasto hospitalario. Sin embargo, en los hogares de menores ingresos, deciles I – IV, cerca de la mitad del gasto de bolsillo corresponde a la compra de medicinas, cuando en los hogares de mayores ingresos, deciles IX y X, el principal gasto es hospitalario (Cuadro 3). Este comportamiento habla de la necesidad de abastecimiento de medicamentos como una de las principales causas del gasto de bolsillo.

Si analizamos solo el comportamiento del gasto de bolsillo por compra de medicinas, la variación nacional, de 2022 a 2024, fue de 145.6 %. Sin embargo, este dato debe tomarse con precaución debido a que, con los ajustes de la encuesta y la incorporación de la Clasificación del Consumo Individual por Finalidad (COICOP, por sus siglas en inglés), ahora no se diferencia entre la compra de medicamentos recetados y sin receta.

Gasto en entidades federativas
La desigualdad en la atención efectiva no se limita a la condición de afiliación de las personas, ni al nivel de ingresos solamente, también la condición geográfica influye en el nivel de gasto de bolsillo de los hogares. Además de la CDMX con el mayor gasto de bolsillo en salud de $9,696, las entidades con mayor gasto de bolsillo en salud fueron Zacatecas y Querétaro con $8,771 y $8,641 respectivamente (Figura 3).
Oaxaca llama la atención por su elevado gasto de bolsillo en salud con $8,581, monto por arriba del promedio nacional, a pesar de ser una de las entidades con menores ingresos. Sin embargo, al revisar la distribución del gasto corriente se encuentra que los hogares oaxaqueños destinan, en promedio, 6.3 % de su gasto a salud; a diferencia, por ejemplo, de Chiapas donde los hogares destinan, en promedio, 3.6 % de su gasto corriente a salud. Por otro lado, Baja California, Quintana Roo y Veracruz tienen el menor gasto de bolsillo en salud con $4,514, $4,857 y $4,785 respectivamente (Figura 3).

Gasto catastrofico y empobrecedor
A nivel nacional, en 2024, 6 mil 170 hogares menos que en 2022 presentaron un gasto catastrófico, es decir, un gasto en salud que superó el 30 % del gasto del hogar. Además, 9 mil 826 hogares menos tuvieron un gasto empobrecedor. Ambos indicadores se ven impactados, por un lado, por el monto de gasto de bolsillo en salud de cada hogar, pero también respecto al nivel de gasto monetario y de ingresos que, en 2024, ambos subieron (Cuadro 5).
Sin embargo, al calcular estos indicadores por nivel de ingreso de los hogares, destacan dos aspectos: el primero, que en los hogares de menores ingresos, decil I, los hogares con gasto catastrófico y con gasto empobrecedor aumentaron en 9 mil 651 y 10 mil 459 hogares, respectivamente; el segundo, que en los deciles III – VI aunque disminuyó el número de hogares con gasto empobrecedor, aumentaron los hogares con gasto catastrófico (Cuadro 5).

Implicaciones de política pública
AFILIACIÓN ≠ USO EFECTIVO. Los resultados confirman que persiste una importante brecha entre la afiliación al sistema público de salud y el acceso efectivo a servicios. Aunque el 63 % de la población se reporta afiliada, la mayoría —seis de cada diez personas— recibió atención médica en servicios privados o farmacias. Este hallazgo revela un uso intensivo del sector privado, incluso entre personas afiliadas, lo que sugiere deficiencias en la disponibilidad, calidad o oportunidad de los servicios públicos.
IMPACTO EN HOGARES DE MENORES INGRESOS. El gasto de bolsillo en salud continúa en ascenso. A nivel nacional, el gasto promedio anual por hogar aumentó 7.9 % en términos reales entre 2022 y 2024, y alcanzó $6,421. Sin embargo, este incremento no fue uniforme: los hogares de menores ingresos (deciles I a IV) fueron los que experimentaron los mayores aumentos porcentuales, con variaciones de hasta 23 %. Esto indica una mayor presión financiera sobre quienes tienen menor capacidad de pago.
COMPRA DE MEDICAMENTOS. Al observar la composición del gasto, destaca que el 38 % del gasto en salud se destina a medicamentos sin receta, y en los hogares de menores ingresos esta proporción es aún mayor, casi el 50 %. Esto podría estar relacionado con barreras de acceso a consulta médica y abastecimiento de medicamentos como una de las principales causas de gasto de bolsillo.
HOGARES CON GASTO CATASTRÓFICO Y EMPOBRECEDOR. Aunque a nivel nacional, el número de hogares con gasto catastrófico y empobrecedor disminuyo en 6 mil 170 hogares menos y 9 mil 826 hogares menos, respectivamente. Los datos por nivel de ingreso revelan una realidad preocupante: las familias más pobres enfrentan una mayor carga financiera para acceder a servicios de salud. Esta situación refleja que el sistema continúa sin ofrecer una protección efectiva para quienes más lo necesitan.
DESIGUALDADES POR ENTIDAD FEDERATIVA. Los datos por entidad federativa muestran una amplia heterogeneidad. Mientras que en Ciudad de México el gasto promedio en salud por hogar alcanza los $9,696, en estados como Veracruz o Quintana Roo es menor a $5,000. Estas diferencias pueden reflejar desigualdades tanto en la oferta de servicios públicos como en los precios del sector privado. Identificar estas brechas territoriales es clave para orientar políticas más equitativas en salud y protección financiera.
FUENTES DE FINANCIAMIENTO. Finalmente, las implicaciones de una baja inversión pública en salud impacta la economía de los hogares. La presencia del gasto de bolsillo es independiente de la condición de afiliación de los pacientes. Es decir, aún en población con IMSS o ISSSTE los hogares tienen que efectuar gasto de bolsillo para su atención o medicamentos, esto evidencia la falta de recursos en el sistema público para cubrir necesidades de la población.
1 Puede incluir duplicidad de afiliación.




