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La generación AFORE se encuentra en una situación de vulnerabilidad porque sus pensiones serán insuficientes para subsistir dignamente en la vejez, inclusive para los individuos de ingresos medios y altos. Esto como consecuencia de la transición hacia un modelo de pensiones que deja la responsabilidad del retiro a cada individuo, cambiando la forma y estrategia de pensionarse. Este documento describe el sistema de pensiones para la generación AFORE con el objetivo de explicar su funcionamiento y enfatizar la importancia de contar con un plan de pensiones.

1 Generación AFORE

En 1997, el sistema de pensiones del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) se reformó, el cual transitó de un esquema de Beneficio Definido (BD) a uno de Contribución Definida (CD). Asimismo, los sistemas de pensiones para el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) en 2007, Comisión Federal de Electricidad (CFE) en 2008 y Petróleos Mexicanos (PEMEX) en 2016 también se reformaron para convertirse en esquemas de CD. Esto representa que los beneficios que recibirán los pensionados bajo el esquema de cuentas individuales dependerán únicamente del saldo que ésta acumule durante su vida laboral, y no de las contribuciones de los trabajadores activos, quienes anteriormente financiaban las pensiones de los jubilados (SHCP, 2018b).

Las reformas ocurren como resultado del cambio demográfico en el país y el incremento en la esperanza de vida. En el esquema de cuentas individuales la tasa de reemplazo (el porcentaje del salario del trabajador que recibiría el pensionado con respecto a su sueldo devengado antes de jubilarse) disminuye, pasando así el riesgo de longevidad y de mercado hacia el trabajador, así como la responsabilidad de contar con una pensión suficiente en su vejez.

Quienes se encuentran dentro de este esquema son conocidos como la generación AFORE. La mayoría se caracteriza por tener un registro ante el IMSS en una fecha posterior a julio de 1997. Para tener acceso a la pensión, esta generación requiere cotizar, como mínimo, 1,250 semanas y tener de 60 a 64 años en caso de pensión por cesantía o 65 años en caso de pensión por vejez (CONSAR, 2018c). Bajo este sistema existen tres modalidades distintas para pensionarse:

  1. Renta vitalicia: Pensión de por vida, que depende del saldo acumulado, contratado con una aseguradora (CONSAR, 2016}.
  2. Retiro programado: Pensión que se caracteriza por el recibo de una pensión hasta que sea agotado el saldo en la cuenta individual del trabajador (CONSAR, 2016). El monto de la pensión depende del saldo acumulado en la cuenta individual.
  3. Pensión mínima garantizada: Pensión que se tiene garantizada obtener, habiendo cumplido los requisitos. Un salario mínimo actualizado con la inflación anual, en caso de no tener un saldo suficiente para pensionarse bajo las dos modalidades anteriores (CONSAR, 2018c).

2 AFORES y SIEFORES

El esquema de CD consiste en cuentas individuales manejadas por las Administradoras de Fondos para el Retiro (AFORES). Cada trabajador tiene derecho a una cuenta individual y tiene la libertad de seleccionar su propia AFORE. Las fuentes que componen el saldo de una cuenta individual provienen de tres subcuentas distintas (para el caso de los trabajadores que cotizan en el IMSS). Dentro de la Subcuenta del Retiro, Cesantía en Edad Avanzada y Vejez (RCV) se encuentran las aportaciones tripartitas calculadas sobre el Salario Base de Cotización (SBC) que en su conjunto suman 6.5%[1]. Estas se dividen en la aportación del trabajador (1.125% del SBC), la aportación del patrón (5.150%) y la aportación del Estado (0.225%).

Otra fuente proviene de la Subcuenta de Aportaciones Voluntarias, la cual, como su nombre lo indica, son las aportaciones voluntarias que hace el trabajador. Como tercera fuente, se encuentra la Subcuenta de Vivienda, la cual es administrada por el Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores (INFONAVIT) y cuyas aportaciones provienen del patrón y representan el 5% del SBC, sin embargo, los recursos provenientes de esta fuente no generan rendimientos, pero es posible retirar el saldo restante o no utilizado de esta subcuenta al momento del retiro. Asimismo, como cuarto elemento, el gobierno federal aporta una cuota social por cada día laborado que depende del nivel salarial del trabajador, pero se calcula sobre el salario mínimo (CONSAR, 2018f).

El papel de las AFORES en el sistema de CD es llevar a cabo la administración e inversión de los ahorros. Estas a su vez invierten los recursos en las Sociedades de Inversión Especializada en Fondos para el Retiro (SIEFORES) con el propósito de generar rendimientos que incrementen el saldo de las cuentas individuales.

Actualmente existen seis tipos de SIEFORES, diferenciadas por los porcentajes de composición de las inversiones dependiendo de la edad del trabajador, que entre mayor sea más conservador es el portafolio pues se invierte en instrumentos financieros con menor riesgo, sin embargo, se obtienen generalmente rendimientos menores debido a la relación inversa entre rendimiento y riesgo. En el cuadro 2 se observa el rendimiento promedio de cada SIEFORE y los activos netos que contienen.

El ahorro es dirigido a dos tipos de sociedades de inversión. La primera es a una SIEFORE básica, en donde se destina el ahorro obligatorio y voluntario, y la segunda es la SIEFORE adicional, la cual recibe ahorro voluntario únicamente. Automáticamente se designa el tipo de SIEFORE básica de acuerdo la edad, sin embargo, el trabajador tiene el derecho de elegir la SIEFORE que le proporcione los mejores rendimientos (CONSAR, 2018d).

Cada SIEFORE tiene una distinta composición de las inversiones como fue mencionado anteriormente, pues el porcentaje destinado a cada tipo de inversión varía entre las SIEFORES. Estas son obligadas a seguir los lineamientos prestablecidos y no pueden superar dichos límites (ver figura 1). Gran parte de los ahorros de los trabajadores están invertidos en deuda gubernamental.

3 Rendimientos, comisiones, y servicios

Existen tres indicadores principales para hacer comparaciones entre las distintas AFORES, estas son el rendimiento, las comisiones y los servicios. El rendimiento se puede analizar de dos distintas maneras. El rendimiento neto se refiere a la resta de la comisión al rendimiento neto, mientras que el rendimiento real resta al rendimiento neto la inflación del periodo. Las comisiones son cobradas por las AFORES para cubrir sus costos de administración, servicios, promoción, cumplimientos de regulaciones y para obtener utilidades para seguir operando.

Para comparar la calidad de los servicios se utiliza el Medidor de Atributos y Servicios de las AFORES (+MAS AFORE) que califica al servicio de un rango de 0 a 5, siendo 5 como la mejor calificación. Este indicador está compuesto por más de 36 variables, las cuales se agrupan en 5 subindicadores con las siguientes ponderaciones: Calidad operativa (12.5%), Calidad de Atención y Servicio (5%), Cobertura (37.5%), Ahorro Voluntario y Solidario (32.5%), y Servicios e-SAR (12.5%).

La importancia de estos indicadores es que proporcionan información para decidir cuál es la mejor AFORE, pues en el largo plazo, éstos pueden llegar a influir en la tasa de remplazo de manera significativa, convirtiéndose en la diferencia entre tener una pensión digna o no tenerla. Por ejemplo, Invercap tiene el mayor puntaje en +MAS AFORE (3.5), cobra la comisión más baja (0.85%), pero los rendimientos reales no son los mejores. La decisión sobre qué afore elegir para que administren tus ahorros debe basarse en el análisis de los rendimientos, comisiones, nivel de ahorro y atención al cliente, entre otras variables.

Como se observa en el cuadro 3 los rendimientos reales por SIEFORE y AFORE se encuentran por debajo de 3.5% a septiembre 2018, lo que significa que el aumento en los precios reduce significativamente los rendimientos. El rendimiento real histórico de las AFORES es 5.14%, en 20 años.

4 Comentarios finales

Para la generación AFORE, estar dentro de un esquema de contribución definida (CD), significa que deben asumir una mayor responsabilidad sobre su retiro, pues depende de la magnitud de ahorro a largo plazo que realicen durante su vida laboral productiva, así como de los rendimientos que los portafolios de inversión de las SIEFORES decidan con base en los instrumentos desarrollados en los mercados financieros.

Así como se encuentra actualmente el SAR, se estima que la tasa de remplazo que tendrán será de aproximadamente 26% (CIEP, 2018). Para aumentarla, matemáticamente, lo que se debe hacer es aumentar las aportaciones voluntarias a las AFORES o incrementar el porcentaje del SBC que se destina a las pensiones, ya que actualmente, solo 1.9% de los activos administrados por las AFORES provienen de aportaciones voluntarias (SHCP, 2018a).

Las pensiones serán insuficientes incluso para los trabajadores de ingresos medios y altos debido a que la tasa de remplazo es significativamente inferior a la de generaciones pasadas quienes se encuentran bajo el esquema de beneficio definido (BD) (CONSAR, 2018e), además de los bajos rendimientos que ha logrado el SAR. Es por eso que la generación AFORE debe planear anticipadamente su retiro, pero también será necesario que el país cree políticas públicas que incentiven el ahorro y desarrollen los instrumentos del mercado financiero y de inversiones mexicano. En caso de no lograr aumentar la tasa de reemplazo, la cantidad de personas que demanden pensiones mínimas garantizadas y pensiones no contributivas será mayor, pensiones que son financiadas con gasto corriente por el gobierno federal. Como consecuencia de esto, se tendría mayor presión en las finanzas públicas y aumento en la desigualdad de la sociedad.

 

 

[1] Para el caso de los trabajadores del ISSSTE las aportaciones llegan a ser 11.3% del SBC (CONSAR, 2018f)