El 70.1 % del ajuste fiscal que lleva a cabo el gobierno federal ha recaído, como desde hace décadas, en la inversión pública. Al comparar el período enero – mayo de 2025 con el mismo período de 2024, se observa que el déficit presupuestario se redujo en 310 mil 583.4 mdp, mientras que la inversión pública (directa y financiera) lo hizo en 217 mil 687 mdp. Lo anterior tendrá efectos no solo en el crecimiento económico sino en la recaudación futura, lo que genera un círculo vicioso del que la economía mexicana no ha podido escapar. Con datos al primer trimestre de 2025, se estima que los recortes a la inversión pública tuvieron un efecto negativo en la tasa de crecimiento económico de 0.6 puntos porcentuales. Para hacer frente a esta situación se requiere del fortalecimiento de los ingresos públicos y del diseño de nuevos esquemas y estrategias que incluyan tanto recursos públicos como privados.

Introducción
Desde el análisis del Paquete Económico 2024, el Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP 2023) señaló que, tras el aumento del 5.4% del PIB en los RFSP propuesto para ese año (SHCP 2023), vendría un ajuste fiscal con implicaciones en el crecimiento. 1. Asimismo, apuntó que el comportamiento del déficit público, en año electoral, coincidía con el modelo del oportunista tradicional en el que la consolidación de las finanzas públicas, pasadas las elecciones, podía llevar a una desaceleración o recesión económica (Gámez 2003).
En 2025 observamos un menor crecimiento económico, producto no solo del ajuste fiscal planteado en el PEF 2025 (3.9% del PIB) (SHCP 2024), sino también por las tensiones geopolíticas y la política comercial estadounidense.
Objetivo del documento
El objetivo de este documento es mostrar, con datos a mayo de 2025, que el ajuste fiscal que se está llevando a cabo se centra, principalmente, en la inversión pública. Los recortes a la inversión tendrán implicaciones negativas en el crecimiento económico y, por tanto, en la recaudación futura, alimentando un círculo vicioso que no es nuevo, pues se ha presentado en el país desde hace décadas.
En la siguiente sección se presentan algunos argumentos de especialistas en torno al ajuste fiscal y sus efectos en la economía, así como información sobre la reducción del déficit público en los primeros cinco meses de este año. Más adelante se revisa la forma en que los recortes a la inversión pública, medida a través de la formación bruta de capital fijo, afectan la tasa de crecimiento. Posteriormente, se mencionan algunas de las estrategias que el gobierno ha implementado para hacer frente a la desaceleración e incertidumbre económica actual, específicamente a través del Plan México. En la última sección se presentan las consideraciones finales.
Una historia de ajustes
De acuerdo con (Tello, Carlos. 2009), tras la crisis de 1982, en el país se aplicaron programas de ajuste que implicaron recortes importantes al gasto y la inversión pública. Esta última pasó de 10.6% del PIB en 1981 a 3.9% en 1988, lo que trajo consecuencias desastrosas en el crecimiento económico y en el bienestar de la población.
En el mismo sentido, (Ros, Jaime 2015) apunta que, el ajuste fiscal de esa época descansó excesivamente en la contracción de la inversión pública y que ésta es una de las causas del lento crecimiento que ha observado la economía mexicana en las últimas décadas.
En un estudio elaborado por (Loría 2022) en el que analiza el crecimiento económico de 1970 a 2019, se encuentra que la inversión pública ha sido un determinante de la falta de dinamismo económico en el país y que su contribución a la tasa de crecimiento económico fue negativa de 2010 a 2019. También señala que desde 2009 un nuevo ajuste de las finanzas públicas se llevó a cabo con recortes a la inversión pública con el propósito de reducir el déficit fiscal y de no comprometer la calificación crediticia de la deuda nacional. Adicionalmente, apunta que en el país existe un efecto de complementariedad (crowding in) entre la inversión pública y privada, y que la falta de dinamismo en la primera alimenta la trampa de lento crecimiento en la que nos encontramos.
El ajuste a mayo de 2025
Con datos de la SHCP de enero a mayo de 2025, se tiene que el déficit presupuestario fue de 250 mil 992.4 mdp, mientras en el mismo período de 2024 fue de 561 mil 575.8 mdp, esto es, el déficit de este año es 310 mil 583.4 mdp inferior al observado hace un año (SHCP 2025).
La reducción en el déficit ha sido posible gracias al aumento de 3.7% en los ingresos presupuestarios durante el período, mientras que el gasto neto pagado se redujo 5.3%. Al interior de este último, el gasto programable se contrajo 9.6%, por el menor gasto en Subsidios, transferencias y aportaciones (-10.4%); Ayudas y otros gastos (-44.1%), Inversión física (-29.1%) e Inversión financiera y otros (-50.8%). La reducción tanto en inversión física como financiera fue de 217 mil 715.5 mdp, lo que equivale al 70.1% del ajuste observado en el déficit presupuestario en lo que va del año (Cuadro 1).

Por otro lado, si se analiza la clasificación funcional, se tiene que la inversión física se redujo para todas las finalidades en el período señalado. Gobierno lo hizo en 66.4% destacando, a su interior, la contracción de la inversión en Seguridad Nacional por 78.1%. Desarrollo Social se redujo en 15.5% y, a su interior, la función de Recreación, Cultura y otras manifestaciones sociales se contrajo 86.7%, Salud en 59.7% y Educación 2.3%. En lo que se refiere a Desarrollo Económico, la reducción en la inversión física fue de 32.7% y su componente de Transporte lo hizo en 52.3% y Agropecuaria, silvicultura, pesca y caza por 96.8%, entre otras (Cuadro 2).
Si bien los recortes a la inversión pública permiten reducir el déficit presupuestarios, los recortes a funciones de gasto como Salud, Educación y Medio ambiente, entre otras, pueden tener un impacto directo en el nivel de vida de la población. Asimismo, existen rubros de gasto ineludible que siguen creciendo y que presionan las finanzas públicas como Pensiones y Jubilaciones que, en el período de análisis aumentaron 5.1% en términos reales y el Costo financiero de la deuda que se elevó 13.1%.

Inversión pública y crecimiento
Como se mencionó anteriormente, los recortes a la inversión pública como política para reducir el déficit no son recientes. Se trata de una situación que ha ocurrido, al menos, desde la década de los 80 y que se ha mantenido a lo largo del tiempo.
Al primer trimestre de 2025, la formación bruta de capital fijo pública como porcentaje del PIB se ubicó en 2.2%, esto es, 0.5 puntos porcentuales (pp) menos respecto de 2024, la más baja desde 1993 y posiblemente la más baja de la historia reciente del país. Por su parte, la inversión privada se fue de 21.0% del PIB (0.7 pp del PIB menos que en 2024) (Gráfica 1).
Al descomponer la tasa de crecimiento del PIB por el lado de la demanda, es decir, en Consumo, Inversión (pública y privada, medidas a través de la formación bruta de capital fijo), Gasto de gobierno y Exportaciones netas (más la discrepancia estadística reportada por el INEGI), tenemos que los recortes a la inversión pública tuvieron un efecto negativo en la tasa de crecimiento económico del país de 2009 a 2021. Posteriormente, de 2022 a 2024, el aporte se vuelve positivo, principalmente durante 2023 cuando el crecimiento de la inversión pública participó con 0.5 puntos porcentuales a la tasa de crecimiento económico de ese año.
Al primer trimestre de 2025, el recorte a la inversión pública ha tenido un efecto de -0.6 pp en la tasa de crecimiento. Cabe señalar que es posible que estos datos cambien durante los próximos trimestres y se pueda aminorar la caída observada hasta ahora.

Plan México y opciones de política
Además del ajuste fiscal, la economía enfrenta a tensiones comerciales y geopolíticas globales que elevan la incertidumbre y reducen las perspectivas de crecimiento. Para tratar de contrarrestarlas, el gobierno federal presentó el Plan México, el cual tiene el objetivo de alcanzar un mayor desarrollo económico de largo plazo a través del impulso a la relocalización industrial; la sustitución de importaciones; el aumento del valor agregado de contenido nacional en la producción industrial; la promoción de polos de desarrollo, un mayor acceso a la educación media superior y superior; el desarrollo tecnológico y científico, así como la integración económica del continente (CIEP 2025).
Adicionalmente, el 21 de enero se publicó en el DOF el Decreto por el que se otorgan estímulos fiscales para apoyar la estrategia nacional denominada Plan México, para fomentar nuevas inversiones, que incentiven programas de capacitación dual e impulsen la innovación (DOF 2025). A través de este decreto se otorgan estímulos fiscales por 30 mil mdp desde este año y hasta 2030 a empresas de distintos sectores manufactureros exportadores con el fin de impulsar su inversión en activos fijos (CIEP 2025).
Estos estímulos fiscales han sido aprovechados, principalmente, por las empresas que ya se encuentran operando en el país, pues no se observa, hasta ahora, una mayor llegada de inversión nueva. Si se analiza la composición de la IED en 2023, 2024, y con cifras al primer trimestre de 2025, se tiene que el componente de nuevas inversiones fue de 14.3%, 10.4% y 7.4%, dentro del total de IED respectivamente. Mientras que la reinversión de utilidades participó con el 73.0%, 76.3% y 77.9%, en el mismo período.
Dado este contexto, es preciso buscar alternativas para impulsar proyectos de inversión tanto públicos como privados o mixtos, además de diseñar nuevas estrategias para impulsar la inversión y el crecimiento.
En el Congreso actualmente existen una serie de iniciativas presentadas por legisladores de prácticamente todos los partidos políticos que buscan promover la inversión tanto pública como privada e interna y externa. Algunas de ellas crean modalidades de inversión que buscan compartir riesgos entre el sector público y privado de forma más equitativa; así como establecer mecanismos más ágiles en el proceso de selección de proyectos de infraestructura (Ramírez, A. 2025). Otras buscan agilizar la entrada de IED al país (Almaráz, O. 2023), (Aguado, P. 2024); mientras que otras buscan promover la inversión productiva desde los gobiernos municipales a través de planes anuales específicos (Armendáriz, P. 2022), sólo por mencionar algunas.

Consideraciones finales
La consolidación de las finanzas públicas no es un tema nuevo. La falta de una reforma fiscal integral ha hecho que por décadas se hayan implementado programas de ajuste que han incidido negativamente en la inversión pública y, por ende, en el crecimiento económico, la recaudación de ingresos y en el nivel de vida de la población.
Este año observamos un nuevo episodio de ajuste fiscal, la inversión pública alcanza niveles históricamente bajos y, luego de tres años (2022 a 2024), su aporte a la tasa de crecimiento económico vuelve a ser negativa.
Al ajuste se suma un entorno global desfavorable, que eleva la incertidumbre y deteriora las perspectivas de crecimiento. Aunque el gobierno federal ha impulsado el Plan México para enfrentar estos desafíos, las restricciones fiscales, así como el contexto internacional adverso han limitado su alcance. Es preciso considerar propuestas innovadoras que den impulso a la inversión y crecimiento. Algunas de ellas se encuentran en el Congreso y a partir de ellas podrían articularse esquemas novedosos de inversión pública, privada, mixta, interna y externa que permitan al país avanzar en su desarrollo.
- Cabe señalar que, de acuerdo con datos de la Cuenta Pública, los RFSP observados al cierre de 2024 ascendieron a 5.7% del PIB↩︎




