El pasado 9 de enero de 2012 fue anunciado por el presidente Felipe Calderón el Programa Nacional de Financiamiento a la Educación Superior (PNFES). Su objetivo, es la democratización del acceso a la educación superior, así como acelerar su cobertura. La finalidad del presente boletín es conocer y analizar el funcionamiento e incidencia de dicho programa.

Actualmente, la matrícula de nivel superior representa 9.4% de la matrícula total. La mayor parte de los inscritos cursan estudios de licenciatura y normal, seguidos de los estudiantes de posgrado. Los que realizan estudios de técnico superior universitario son la minoría. La cobertura del nivel superior es de 27.5%, con una absorción de 83.8%.[1] La mayor parte de los estudiantes se encuentran en instituciones de sostenimiento público. El 32.3% de los estudiantes de nivel superior se encuentra en escuelas particulares. [2]

Actualmente, casi tres cuartas partes de los jóvenes en edad de asistir a la educación superior no pueden hacerlo. Entre las principales causas de este impedimento se encuentran: el incumplimiento de requisitos por parte de los jóvenes, la falta de espacios educativos en este nivel y la necesidad de recursos económicos para realizar dichos estudios.

El Programa Nacional de Financiamiento a la Educación Superior

El PNFES inició en 2011, con el fin de incrementar la absorción y cobertura en la educación superior. En su fase piloto este programa otorgó 1,200 créditos. El monto de estos préstamos ascendió a 130 millones de pesos. Para 2012, este programa presenta una extensión. Con ésta, se pretende financiar a alrededor de 23 mil estudiantes con una inversión de 2,500 millones de pesos. [3]

El programa será llevado a cabo por Nacional Financiera (NAFIN), 5 instituciones bancarias y 20 instituciones de educación privadas.[4]  El programa funciona otorgando, a los estudiantes, préstamos de hasta 215 mil pesos, de los cuales hasta el 80% podrá ser destinado al pago de colegiatura total. El pago de este se realizara mensualmente una vez que el estudiante haya concluido sus estudios. Además, contara con un periodo de gracia de 6 meses con la finalidad de que el egresado tenga un plazo para insertarse en el mercado laboral. El plazo para finalizar el pago del crédito es de hasta 10 años y el interés por dicho préstamo es una taza fija de 10%.[5]

Los requisitos para obtener este financiamiento son: tener nacionalidad mexicana, ser aceptado por una institución incorporada al programa, contar con un deudor solidario (aval) con relación patrimonial, tener un seguro de vida, ni estudiante ni su aval pueden tener experiencia negativa en el buró de crédito y finalmente, el alumno debe tener un promedio mínimo de ocho.

Efectos esperados del PNFES

El análisis de incidencia muestra como la mayor parte de los estudiantes de educación superior se encuentran en los cinco deciles de mayores ingresos, mientras que los jóvenes con menos recursos no tienen la misma posibilidad de acceder a este nivel. Se observa como los estudiantes que pertenecen a los grupos más vulnerables tienen una mínima participación en las instituciones de educación privadas, mientras que la mayor parte de los estudiantes de estas instituciones pertenecen a los grupos de población con mayores ingresos (Tabla 1).

Una posible estrategia para reasignar los recursos públicos, en favor de los grupos vulnerables, es mediante el desarrollo de un mercado de créditos educativos.  Así, el acceso al crédito incrementa la probabilidad de asistencia a la educación superior. Sin embargo, el hecho de que este programa otorgue créditos que únicamente contemplan escuelas particulares es una limitante. [6]

Aunque este programa es un avance en la materia, la población objetivo es muy reducida. En gran parte de los casos el préstamo máximo otorgado alcanza para cubrir sólo el 30% de la colegiatura semestral, mientras que en otros casos cubre de 50% a 60%, y en muy pocas instituciones llega a cubrir la totalidad de la colegiatura. Así, dicho programa serviría, en la mayoría de los casos, como un apoyo complementario debido a que las instituciones que se encuentran en el programa tienen, en su mayoría, colegiaturas elevadas (Tabla 2).

Dado lo anterior,  la población objetivo de este programa sigue perteneciendo a los grupos con mayores ingresos. Otra posibilidad, es que los jóvenes que accedan a este programa cuenten con alguna beca parcial por parte de las instituciones, de manera que este financiamiento les ayudaría a realizar el pago restante. De no ser así, la población que se encuentra en los deciles más bajos de la población no se verá beneficiada por este programa.

Comentarios finales

Este programa resulta una alternativa para los estudiantes de ingresos medios y altos, o para los que cuenten con alguna beca; ya que su función es complementaria para el pago de colegiaturas. Por otra parte, este no es un programa eficiente en la redistribución de los recursos debido a que éstos no llegan a la población de ingresos bajos, con carencias y por tanto, vulnerable. Difícilmente cumple con el objetivo de democratizar el acceso a la educación, y sólo soluciona una pequeña parte del problema de baja cobertura en el nivel superior.

Para incidir en la redistribución de los recursos y apoyar a los grupos vulnerables, una alternativa sería incorporar en el mercado de créditos educativos a las instituciones de educación públicas. Con ello se contribuiría al desarrollo de jóvenes de escasos recursos que necesitan apoyos para su manutención, debido al bajo ingreso de sus familias o a los altos costos de desplazamiento ocasionados por la migración estudiantil.

 

Ver referencias

Castro, J., Pedro C. y Rose L. 2010. Crecimiento económico y de-manda por educación superior en el Perú: un estudio para el periodo 2004-2006. Economía y Sociedad, No. 76. CIES. Universidad de Barcelona. España.

Dirección General de Planeación. 2011. Principales Cifras del Sistema Educativo de la República Mexicana (REPEMEX). Secretaría de Educación Pública (SEP). México.

Instituto Nacional de Geografía, Estadística e Informática (INEGI). 2011. Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares 2010 (ENIGH). INEGI. México.

López-Acevedo, G. y Ángel S. 2000. The Distribution of Mexico’s Spending on Education. Policy Research Working Paper. WPS 2404. World Bank.

Marcel, M. y Carla T. 2005. ¿Cómo se financia la educación en Chile? Dirección de Presupuestos. Ministerio de Hacienda. Chile.

Nacional Financiera (NAFIN). 2011. Programa Nacional de Financiamiento a la Educación Superior. Guía del Participante.  Para alumnos universitarios. NAFIN. México. Disponible en: http://www.nafin.com/portalnf/content/capacitacion-empresarial/cursos-presenciales/educacion-superior.html

Presidencia de la República. 2012. México Universitario. Nota Informativa, 09 de enero de 2012. Gobierno Federal. México. Disponible en: http://www.presidencia.gob.mx/2012/01/mexico-universitario/

Secretaría de Educación Pública (SEP). 2010. Sistema Educativo de los Estados Unidos Mexicanos. Principales Cifras. México.


[1] Dirección General de Planeación. 2011. Principales Cifras del Sistema Educativo de la República Mexicana (REPEMEX). Secretaría de Educación Pública (SEP). México.

[2] Secretaría de Educación Pública (SEP). 2010. Sistema Educativo de los Estados Unidos Mexicanos. Principales Cifras. México.

[3] Presidencia de la República. 2012. México Universitario. Nota Informativa, 09 de enero de 2012. Gobierno Federal. México. Disponible en: http://www.presidencia.gob.mx/2012/01/mexico-universitario/

[4] Las instituciones bancarias son: Santander-Serfin, BBVA Bancomer, Banorte-Ixe, Afirme y HSBC. Respecto a las instituciones de educación, algunas son: ITESM, las Universidades Anáhuac, Panamericana, Intercontinental, Latinoamericana, de Monterrey, el Claustro de Sor Juana, etc.

[5] Nacional Financiera (NAFIN). 2011. Programa Nacional de Financiamiento a la Educación Superior. Guía del Participante.  Para alumnos universitarios. NAFIN. México. Disponible en: http://www.nafin.com/portalnf/content/capacitacion-empresarial/cursos-presenciales/educacion-superior.html

[6] López-Acevedo, G. y Ángel S. 2000. The Distribution of Mexico’s Spending on Education. Policy Research Working Paper. WPS 2404. World Bank.