El Economista – 03 de Febrero, 2015

Dado que en México nunca se ha podido implantar un presupuesto base cero para optimizar los gastos en busca de la evolución favorable de las finanzas públicas, analistas coinciden en que no será una solución funcional a largo plazo.

“Un presupuesto base cero no se podrá lograr a 100%, ya que existen gastos ineludibles como sueldos a profesores, gastos en salud o pensiones a personas de la tercera edad que el gobierno no puede tocar”, expresó Héctor Villarreal, director general del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP).

Luis Videgaray, secretario de Hacienda y Crédito Público (SHCP), indicó que para el 2016, el gobierno federal implementará este nuevo modelo presupuestario con el fin de gastar menos y ejercer el presupuesto de mejor manera.

“En los últimos 15 años nuestros presupuestos han tenido una dinámica inercial, es decir, con base en lo que realizamos el año anterior. Pero ahora realizaremos un presupuesto base cero que nos ayude a ver qué dependencias están haciendo bien su trabajo y qué programas están siendo eficientes”, indicó Videgaray en entrevista radiofónica.

El funcionario refirió que este modelo se consideró debido a que los ingresos petroleros se han visto afectados por la caída del precio del crudo, el cual se mantiene en menos de 40 dólares por barril; El gobierno asignó, en la Ley de Ingresos del 2015, un precio de 79 dólares por barril.

Luis Adrián Muñiz, analista de la Casa de Bolsa Vector, comentó que durante el proceso del presupuesto base cero, el gobierno federal deberá sacrificar aquellos gastos que realizan los trabajadores al servicio del Estado, ya que no generan un alto impacto en la economía.

“Si bien una parte del recorte al gasto público se hizo en gasto corriente, en caso de implementar este modelo se debería seguir recortando la parte de salarios, gastos personales, viáticos y transporte, pues por cada peso que le quites no le va a impactar a la economía mexicana como si se le quitara en inversión”.

Agregó que los impactos serían negativos si el gobierno decidiera recortar los subsidios a programas que beneficien a los adultos mayores, como el programa Prospera y otros de pensiones.

“Dependiendo de los sectores donde se realice el ajuste, será el impacto hacia la economía, pero si lo hace en la parte de subsidios afectaría directamente a la sociedad mexicana”, aseveró Muñiz.

Los analistas coinciden en que cualquier esfuerzo que realice el gobierno para optimizar el gasto, en el sentido de que se cubran las necesidades del sector público con los menores recursos posibles, será positivo.

Sin embargo, Villarreal consideró que —con base en experiencias anteriores— la reingeniería del gasto público que realizará el Ejecutivo durará todo el sexenio. Incluso, dijo, México vivirá los próximos 10 años con un plan de austeridad.

“La punta del iceberg será que el gobierno (en una mecánica de prueba y error) reajuste el gasto con una proyección de largo plazo, es decir, que analice las consecuencias de sus actos en los años por venir”, comentó.

El director general del CIEP insistió en que si la evolución del crudo no repunta en el primer semestre del año, más allá de un presupuesto base cero, el gobierno tendrá que modificar la reforma hacendaria, o en su caso proponer ante el Congreso de la Unión una nueva miscelánea fiscal.

“Un presupuesto base cero, o mejor dicho, una reingeniería del gasto, es una oportunidad de ahorro para el gobierno. Es, además, una oportunidad para realizar una reingeniería fiscal que desde hace 10 años necesita el país, pero difícilmente se podrá lograr”, concluyó.

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