• 2014: el año con mayor déficit presupuestario en 22 años.
  • En México, la recaudación subnacional representa 0.6% del PIB. Brasil y Argentina recaudan 10.1% y 4.4%, respectivamente.
  • El ISR alcanzó su máximo histórico, aunque el IVA generalizado apenas supera lo recaudado en 2010.

(11 de marzo de 2015) – De 3 objetivos planteados por la Reforma Hacendaria, sólo se ha concretado uno – la equidad fiscal – y de forma limitada. El nuevo diseño de los impuestos, específicamente los cambios hechos al ISR, perjudica menos a los hogares de menores ingresos. Sin embargo, el tema de sostenibilidad fiscal aún queda por atenderse. En 2014, el gobierno federal gastó 3.2% más de lo que recaudó, en términos del PIB, posicionándolo como el año con mayor déficit presupuestario desde 1993.

El investigador asociado del CIEP, Ricardo Cantú, indicó que aún es temprano para medir el impacto de la Reforma Hacendaria a largo plazo. Sin embargo, a un año de su implementación, los resultados de esta reforma evidencian 2 problemas que todavía no son atendidos: sostenibilidad fiscal y recaudación de ingresos tributarios. Los ingresos petroleros siguen siendo la fuente más importante de recursos desde 1993. La razón por la cual existe esta dependencia es por la baja recaudación tributaria y subnacional. Al recaudar tan poco, el gobierno federal, y en especial las entidades federativas, se vuelven dependientes a los ingresos petroleros. Esta dependencia vuelve a México vulnerable, ya que las rentas petroleras, además de ser finitas, son altamente volátiles.

El problema que hasta el momento ha logrado atender la Reforma es el reducir la desigualdad económica. En cuanto al diseño del ISR, se modificaron las tasas marginales del 32% y hasta 35%, para que los contribuyentes de mayores ingresos paguen más. El resultado fue que el ISR alcanzó su máximo histórico en 2014. Comparando los escenarios con y sin Reforma Hacendaria, el GINI disminuyó en 0.0056 puntos. Esto significa una ligera reducción en la desigualdad fiscal, derivado de que los individuos de altos ingresos pagarían, proporcionalmente, más impuestos que aquéllos de menores ingresos.