El Economista – 15 de Enero, 2015

El Acuerdo de Certidumbre Tributaria que pactó el Ejecutivo federal deja un espacio para modificar el esquema fiscal del país debido al escenario imprevisto que causó la caída abrupta en el precio internacional el petróleo, aseguró Héctor Villarreal, director general del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP).

“El único factor que puede tumbar el acuerdo de certidumbre tributaria al que se comprometió el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto es la caída en el precio internacional del petróleo. Hay letras chiquitas en dicho acuerdo, y dan pie a que se generen nuevos impuestos”, refirió.

Desde finales de diciembre al 13 de enero del 2015, el precio de la mezcla mexicana de exportación acumula una baja de 20%; de no presentarse un repunte en el mediano plazo, advirtió, el gobierno federal no se salva de modificar su esquema tributario.

Insistió en que además de que recortará el gasto público -si no es que ya lo está haciendo- la SHCP tiene dos alternativas para modificar el sistema tributario y sacar a flote las finanzas públicas.

En un escenario en el que el precio del petróleo, durante los primeros seis meses del año, registre un incipiente repunte y se mantenga entre 40 y 45 dólares por barril, modificar la reforma fiscal es una alternativa, tomando en cuenta los riesgos que ello implica.

Son tres los cambios tributarios que se tendrían. El primero, pactar -ahora sí- una reforma fiscal con los estados y municipios del país para incrementar sus ingresos propios. Ello se logra, aseveró, vía predial.

El segundo, opinó, el gobierno tendría que plantear impuestos más agresivos para los empresarios y grandes corporativos, e incrementar la tasa del Impuesto Sobre la Renta (ISR), que actualmente es de 30%, aunque ello implique riesgos en la inversión y el empleo.

Gabriel Casillas, vicepresidente del Comité Nacional de Estudios Económicos del Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas, consideró que al proponer nuevos impuestos para las empresas se dejaría a un lado la propuesta del Ejecutivo, que aludía a una posible disminución de impuestos en el 2016, lo cual quedaría descartado.

La tercera, aunque es políticamente más complicada, es gravar con un Impuesto al Valor Agregado (IVA) de 16% a los alimentos y medicinas, dejando fuera de esta tasa una canasta básica para las personas de los deciles más bajos de la población.

Dentro del renglón del IVA hay dos opciones: dejar tal como se aprobó en la reforma fiscal del 2014 los mismos rubros pero incrementar un par de puntos la tasa -es decir, pasar de 16 a 18%- o revivir el gravamen en colegiaturas y transportes.

Gabriel Pérez del Peral, catedrático en la Universidad Panamericana (UP), consideró que los cambios en la reforma hacendaria se tienen que presentar antes de dar a conocer el Paquete Económico para el 2016: “Sería suicida para el gobierno anunciar una reforma fiscal en elecciones”.

Por una miscelánea fiscal

Para los analistas del sector privado, en caso de que el precio de la mezcla mexicana se estabilice -en julio- en 60 dólares por barril, el gobierno aún necesitaría ingresos -aunque relativamente pequeños- para cuadrar el presupuesto.

En este sentido, Villarreal explicó que no se modificaría a fondo la reforma hacendaria, sino simplemente se haría una miscelánea fiscal.

Entre las pequeñas alternativas se encuentran quitar nuevamente deducciones, incrementar el Impuesto Especial Sobre Producción y Servicios (IEPS) a bebidas saborizadas y alimentos chatarra, o en su caso dejar un esquema tributario más claro para las gasolinas.

“Bajo un escenario de 60 dólares por barril (que no prevé que repunte en dos años hasta 90 dólares) el gobierno puede proponer modificaciones tributarias pequeñas para balancear el presupuesto en el 2016 y mantener un déficit estable”, comentó.

Ingresos petroleros, en picada

De acuerdo con datos de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) y de Petróleos Mexicanos (Pemex), el erario federal esperaba percibir ingresos por 31,000 millones de dólares si durante este año el precio del petróleo se situaba en 79 dólares por barril.

En caso de que el precio del petróleo se recupere -en el primer semestre del año- y toque los 45 dólares por barril con una plataforma de producción de 1.1 millones de barriles diarios, el gobierno sólo percibirá 17,658 millones de dólares, lo que representa una pérdida de 43% de los ingresos petroleros esperados para el 2015.

El director general del CIEP aseguró que la caída en los precios internacionales del petróleo es una bomba de tiempo que le explotó antes al gobierno, y por ende se deben tomar medidas drásticas al respecto.

“Es evidente que el gobierno no estaba preparado para este escenario, que genera un problema a las finanzas públicas. En verano la economía tendrá recortes en su gasto público (es inminente) pero esta salida será insuficiente”, concluyó.

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