Resumen Ejecutivo

Es el paquete económico con el menor margen de maniobra en la última década. Se presenta un alza en los ingresos tributarios no petroleros, pero ésta no alcanza a compensar la caída por los bajos precios internacionales del petróleo, menor producción y por el incremento en los costos de producción. Hubo una importante caída en el gasto programable; si bien este PPEF da los primeros pasos en una reorganización del gasto, el rubro que por mucho sufre los mayores recortes es el de inversión pública. Con las reducciones generalizadas de los ramos administrativos, también hubo decrementos en renglones importantes del gasto social. El PPEF se sigue cuadrando con requerimientos financieros similares a los de los últimos años, esto pone una presión considerable en el acumulamiento de deuda pública federal.

Reforma Energética: a un año de la implementación de la Reforma Energética, el sector petrolero mexicano se ha encontrado con una coyuntura complicada, sustentanda por una constante caída en la producción y una nueva tendencia a la baja de los precios del crudo. Esto ha provocado una caída real de los ingresos petro- leros del Sector Público del 30 % y una disminución como proporción del PIB. En promedio, del 2004 al 2014, los ingresos petroleros del Gobierno Federal se encontraban en un 5.3 % del PIB; actualmente, en la ILIF 2016, éstos se encuentran estimados en un 2.5 % del PIB. Existen leyes que no se adaptan a las circunstan- cias actuales del sector energético y conllevan a que la ILIF 2016 mantenga, en crecimiento, elementos que se vislumbran complicados de obtener y se olvida uno de los propósitos del Fondo Mexicano del Petróleo: el ahorro de largo plazo.

Reforma Hacendaria: la recaudación tributaria no petrolera ha logrado un au- mento del 3.0 % del PIB, si se compara, lo recaudado en el 2013, con lo estimado en el 2015. De este total, entre un 1.6 % y un 1.8 % del PIB se deben por cambios derivados por la Reforma Hacendaria. El restante 1.2 % o 1.4 % del PIB se debe al aumento del IEPS a diésel y gasolinas, cuyo cambio no se deriva de dicha reforma, sino por los precios internacionales del petróleo.

Reingeniería del gasto público: una de las principales limitantes, para que el PPEF 2016 fuera realmente un presupuesto base cero o tuviera una reingeniería del gasto público, fueron los gastos obligatorios que, para 2016, representan el 18.0 % del PIB. El gasto neto total propuesto para 2016 asciende a 24.7 % del PIB (4,764.9 mmdp), 1.3 puntos menos que en 2015. La reestructura del gasto público afectó, principalmente, a los ramos administrativos y la inversión cae en 0.7 % del PIB. Queda pendiente la propuesta de un presupuesto que impulse en mayor medida el crecimiento económico, así como las reformas legales y presupuestarias que permitan eliminar las rigideces del gasto público, tales como: el gasto federalizado, pensiones y la deuda pública.

Reforma Educativa: el gasto en la Reforma Educativa para 2016 representa 1.9 % del PIB. Su prioridad –al igual que en 2015– es el Servicio Profesional Docente. De acuerdo a lo propuesto en el PPEF 2016, los recursos a la nómina educativa y el Servicio Profesional Docente representan el 80.1 % del presupuesto a educación básica. El presupuesto de 34 programas que, en general, van dirigidos a la evaluación, investigación y diseño de políticas educativas (Mantenimiento de Infraestructura, Programa Nacional de Inglés, Evaluaciones de la calidad de la educación) no llega al 0.01 % del PIB.

Seguridad Social Universal

Salud: el presupuesto asignado en el PPEF 2016 para salud representa 2.7 % del PIB, 0.1 puntos del PIB menos que en PEF 2015. Lo anterior se ve reflejado en reducción de recursos en ramos como Secretaría de Salud (Seguro Popular) e ISSSTE, o en gasto de inversión y subsidios. También se reflejan caídas en subfunciones como Generación de Recursos para la Salud y Prestación de Servicios de salud a la Persona. La reducción del presupuesto en salud va en sentido contrario a las proyecciones, dado que la población envejece y la transición epidemiológica indica mayor prevalencia de enfermedades crónicas como diabetes o hipertensión conforme pasan los años.

Pensiones: en el PPEF 2016, el presupuesto asignado a pensiones contributivas sufre cambios positivos: aumenta en 0.2 puntos porcentuales su propor- ción respecto al PIB (de 2.8 % a 3.0 %); lo anterior, por el aumento en la cantidad de pensionados en los próximos años y la presión que esto genera a las finanzas de las instituciones de seguridad social. En cambio, el presu- puesto de la pensión no contributiva (Programa de Pensiones para Adultos Mayores) corre con la suerte contraria, se reduce 9.9 % respecto al PEF 2015, aún siendo uno de los programas prioritarios del Gobierno Federal, indicando que no es sostenible crear un sistema de pensiones universal apoyado en un programa de transferencias monetarias.

Finanzas Públicas Locales: las participaciones y aportaciones federales se incre- mentarían en 8.5 % y 1.1 %, respectivamente, en el 2016. Sin embargo, el gasto federalizado tendría una reducción del 0.9 %, en términos reales, respecto a 2015, debido a reducciones en el ramo 23, en los convenios de descentralización y en la protección social en salud. El FEIEF tendría una reducción del 57.4 %, en térmi- nos reales, respecto a 2015, lo que disminuiría la protección de los estados ante una eventual reducción de la Recaudación Federal Participable. En un análisis más detallado de las aportaciones federales, se encontró que 18 entidades federativas verían reducidas sus aportaciones.

Deuda y sostenibilidad fiscal: para el año 2016, se propone incurrir en una deuda del 3.2 % del PIB, siendo el tercer año consecutivo con cifras mayores al 3 %. En la ILIF 2014, originalmente se estimaba una deuda (SHRFSP) del 40.9 % del PIB para el 2016; en la ILIF 2016, finalmente se espera que éstos sean del 47.8 % del PIB para el mismo 2016 (crecimiento de 6.9 puntos en 2 años). Si bien se espera que en el 2016 se destine un 2.5 % del PIB en inversiones de PEMEX, de CFE y otros de alto impacto del Gobierno Federal”, también hay que vigilar la deuda de los Organismos y Empresas del Sector Público. En particular, la ILIF 2016 propone que los SHRFSP no aumentarán en el 2017.

Fue el paquete económico que se pudo. Ante la astringencia de recursos se tuvo que hacer un recorte importante en el gasto programable. Las economías logradas fueron parcialmente contrarrestadas por un aumento en el gasto no programable. Se espera que éste último siga presionado las finanzas públicas en los años por venir. Los incrementos en los ingresos tributarios no petroleros pudieron paliar solo parcialmente la caída en ingresos petroleros. Casi un 15 % de los presupuesto son requerimientos financieros, lo que en los últimos años ha generado incrementos considerables en la deuda pública federal. Encontramos un sistema fiscal mexicano frágil, que sin un replanteamiento a fondo de las fuentes de ingreso, gasto público y deuda, no será sostenible y tampoco será coadyuvante del desarrollo del país.