El Debate – 02 de Marzo, 2015

En el Artículo Cuarto de la Constitución Política mexicana se establece que el acceso a los servicios de salud es un derecho universal de todos los mexicanos. Sin embargo, el gobierno invierte una cantidad muy reducida de su Producto Interno Bruto (PIB) respecto a otros países de la Organización para la Cooperación  y el Desarrollo Económicos (OCDE) en este rubro.

Alemania, con su modelo Bismark, y el Reino Unido, con el Beveridge, son los países que más semejanza tienen con México en cuanto a los servicios de Seguridad Social,  incluidos los servicios de salud. Aunque hay diferencias abismales, sobre todo en la saturación de los servicios mexicanos y la cantidad de inversión destinada.

En México se destina a penas el 3.1 por ciento del PIB, cuando en Alemania se invierte hasta tres veces más, mientras que en los países de la OCDE es de 6.7 por ciento, de acuerdo con un análisis del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP).

Al comparar los tres modelos se observa que Alemania es quien tiene más similitudes con México.  Por ejemplo, en  Reino Unido se pretende proteger de manera universal a la población con los servicios médicos, mientras que Alemania y México no lo contemplan.
Al revisar las diferencias, se encontró que México, respecto a Alemania y Reino Unido, tiene listas de espera considerables en el sector público, y los niveles de satisfacción de las personas atendidas varían de acuerdo a la institución prestadora de servicios.

El estudio expone que aunque en nuestro país, desde hace dos décadas, se ha mencionado la necesidad de proveer servicios de salud de manera provisional a la población, fue hasta 2003 que esta medida se concretó a partir de la reforma de salud y la creación del Sistema de Protección Social en Salud (Seguro Popular), subraya el estudio realizado por el Centro de Investigación Económica (CIEP).
El planteamiento fue afiliar al 100 por ciento de la población a alguna institución de salud y se logró, pero eso no significa que todos los mexicanos tengan un acceso efectivo a la atención médica.
Esto se debe a que México destina recursos muy por debajo del promedio de los países más desarrollados en el mismo rubro, inclusive está más rezagado que países latinoamericanos como Chile.
Elevado gasto privado
El modo de financiar los servicios de salud pública en México también es parecido al del gobierno alemán, ya que las aportaciones provienen de las instituciones de salud. En el caso nacional vienen de la Secretaría de Salud, IMSS, Issste, aportaciones de los trabajadores y de los empleadores.
La población de mayores ingresos en México que también está inscrita al Seguro Popular puede hacer pagos complementarios.
Otra afinidad con el modelo alemán es que existe libertad de elección de los pacientes respecto a atenderse en el sector público o privado.
Alemania, que tiene un sistema de salud similar al mexicano, posee un gasto más alto y la cantidad que destina el gasto privado es poco menos de la mitad de lo que se gasta en México. El gasto privado lo financian las familias con sus recursos, ONGs o empresas; por ejemplo, corresponde al pago de medicamentos o seguros médicos voluntarios.

En el país germano el gasto privado asciende a 2.7 por ciento del PIB, esto es apenas el 23.8 por ciento del total de gasto en salud.
Los datos que proporciona la OCDE precisan que el promedio del gasto privado en los países integrantes a la organización se ubica en un 2.6 por ciento del PIB.
En cambio, en México se invierte 3.1 por ciento del PIB en gasto privado de salud, equivalente a cerca del 50 por ciento del gasto total destinado a los servicios de salud pública.

El CIEP considera que si existe la intención de universalizar los servicios de salud en el país se deberían de unificar paquetes de atención, pues actualmente se duplican las actividades.
También será necesario hacer el gasto en salud más eficiente y evaluar si se debería aumentar.
Otra propuesta sería disminuir de manera importante el gasto privado.

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