El Universal  –  29 de Julio, 2013

Entrevista con Héctor Juan Villarreal, director del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria

SUERTE. El sistema fiscal mexicano es un sistema con suerte, que tiene el petróleo exprimido, que tuvo una década fabulosa pero que ya no va a tener, dice el experto

En una reforma de gran calado como la hacendaria siempre van a haber ganadores y perdedores, pero aún con esa máxima, en todo momento debe haber una corresponsabilidad para que el sistema fiscal mexicano opere saludablemente y sin la suerte que ha tenido a lo largo de los años, dijo el director general del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP), Héctor Juan Villarreal.

En entrevista con EL UNIVERSAL, el experto comentó que dadas las condiciones del mercado interno y la débil situación externa, el país ya no tiene mucho margen de acción y tiene que ir por una reforma que aumente la recaudación tributaria, pero que al mismo tiempo ejerza un gasto de mayor calidad y con más transparencia.

“Vamos entendiendo que hay una corresponsabilidad ciudadana por que si queremos que haya buenos servicios, infraestructura y una mejor distribución de la riqueza, en un país tan desigual no va a ocurrir sin un sistema fiscal sano.

“Hoy por hoy, el nuestro es un sistema con suerte, que tiene el petróleo exprimido, que tuvo una década fabulosa y que ya no va a tener. Nuestro sistema fiscal ni es moderno, ni desarrollado, ni adecuado a las necesidades de un país como México”, reconoció.

Por eso, para el miembro del Sistema Nacional de Investigadores, la reforma hacendaria es una puesta de un cartucho, si no sale en este 2013 “difícilmente ocurrirá en el resto del sexenio”.

Muchos compromisos y pocos recursos, ¿de dónde obtenerlos para cumplir las metas?

Es necesario obtener varios puntos más del PIB, porque si esto no ocurre vamos a tener un gobierno atado de manos prácticamente el resto del sexenio.

Hay dos formas de proceder y no es muy claro por cuál se va a ir el gobierno, una es aplicando modificaciones a impuestos como el IVA, IEPS, tratar de quitar los huecos al ISR, que los estados sean más agresivos con el impuesto predial, pero si queremos un brinco inmediato en la recaudación por ese camino no va a ocurrir.

La otra que puede plantearse es una gran reforma al sistema de renta que sustituya al ISR, algo más tipo IETU, donde no haya exenciones y no haya huecos o también ir a un flat tax, es decir, un impuesto de tasa fija donde solo se exenten tres, cuatro o cinco salarios mínimos a las personas por igual y lo demás se quede a una tasa plana. Esa sería la forma de conseguir un brinco en la recaudación en el corto plazo.

¿El IVA no exacerbará la desigualdad del país?

Mientras no haya un mecanismo de compensación es obvio que sucederá, porque los hogares más pobres gastan más en esos bienes y eso empeoraría los niveles de desigualdad en el país. Pero si pone una canasta básica exenta del impuesto, el efecto de desigualdad se mitiga mucho más.

¿Qué sectores no pagan lo adecuado y deben ya contribuir más?

Hay temas que no son políticamente correctos, pero hay que revisarlos, por ejemplo los Repecos (régimen de pequeños contribuyentes); es increíble los ingresos tan altos que tienen y lo poco que aportan, hay que ver las tiendas, las plazas comerciales con locales lujosos, que forma parte de este régimen y que contribuyen muy poco. También hay trabajadores independientes como arquitectos, doctores, dentistas, abogados que la verdad tampoco pagan en muchos casos lo que deben. Esa es la médula en la revisión del sistema.

¿Entonces el petróleo ya no va ayudar a los ingresos públicos?

Tenemos que pensar que la bonanza petrolera de la década anterior no va a volver. Los tiempos de mucha producción y altos precios internacional no van ocurrir en el corto plazo, por lo que la renta petrolera tenemos que pensarla para que se vaya a un fondo contingente, no es posible que se vaya al resumidero del gasto corriente. Ojalá que ese también sea un tema a tratar de la reforma hacendaria.

La gente dice para qué pagar más impuestos si están los casos Granier y otros que evidencian el despilfarro de los recursos.

Este desastre subnacional es el pretexto perfecto para no querer pagar más y es entendible hasta cierto punto. Se tiene que reformar el gasto porque mientras no haya una percepción de que la corrupción se persigue ningún esfuerzo va a convencer a nadie de las bondades de la reforma fiscal.

¿A ese desastre subnacional ya es bueno ponerle un freno?

Con sus honrosas excepciones, el manejo de las finanzas públicas estatales y municipales ha sido desastroso. Hay que alinear incentivos para que ejerzan las facultades que tienen para cobrar impuestos. El predial por ejemplo es un desperdicio, y el Inegi puede ayudar en la cartografía, porque de pronto vemos que quienes se quejan de los baches de la avenida son aquellos que viven en una casa enorme por la que paga muy poco de predial. Tampoco es posible que se contrate deuda donde dejan amarrados de manos a los alcaldes y gobernadores que van a llegar en 15-20 años, tampoco es posible la explosión en el gasto corriente o de comunicación social.

¿El estado anímico del Pacto por México da para pensar que si no es en 2013 la reforma puede aguantar?

Es una puesta de un cartucho, o sale en el siguiente paquete económico o terminamos como otros sexenios sin cambios. Dudo que vuelva a haber otro cartucho en el sexenio.

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