El Financiero – 1 de marzo de 2016

En enero el gasto neto pagado del sector público cayó 11.9 por ciento en términos reales y a tasa anual, reportando su retroceso más fuerte en 24 años para un mes de enero, después que en 1992 bajó 18.3 por ciento anual y descontando la inflación.

Destacó la disminución en los gastos corriente y de capital, de 8.1 y 39 por ciento anual y en términos reales, respectivamente; este último registró su mayor caída para un mes de enero desde que se tienen cifras disponibles en 1990 en la base de datos de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP).

Esta reducción va en línea con los ajustes al gasto público anunciados desde 2015 y cuya tercera reducción se notificó en semanas recientes. Sin embargo, la administración federal ha hecho énfasis en que los mayores ajustes al gasto serían por gasto corriente.

El informe de finanzas públicas del primer mes del año arrojó que se erogaron por gasto corriente 238 mil 787 millones de pesos o 13 mil 875 millones de pesos menos que en enero de 2015. En tanto, en inversión se gastaron 68 mil 512 millones de pesos o 38 mil 964 millones de pesos menos que en enero del año pasado.

En el primer mes la reducción en términos reales del gasto en servicios personales fue de 6.1 por ciento y de otros rubros del gasto de operación de 23 por ciento, ambos respecto a enero de 2015.

Diego de la Mora, investigador de Fundar explicó que una mayor baja del gasto de inversión se debe a la mayor facilidad que tienen los recortes en este rubro, al ser “más sencillo cancelar proyectos que estaban contemplados”.

No obstante, previó que en el transcurso del año comenzarán a verse mayores bajas en el gasto corriente, que incluye gastos de operación, sueldos y salarios.

“El costo de la burocracia es muy alto y hay salarios muy elevados”.
Héctor Villarreal, director general del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP) estimó que los principales efectos del tercer anuncio de ajuste se verán en marzo. “Estamos viendo los efectos en el freno del gasto programable, el cual traía disminuciones muy importantes en lo presupuestado para este año, esto ya se está materializando”, añadió.

AMORTIGUADORES PIERDEN RITMO
En materia de ingresos se reportó una reducción anual y real de 1.1 por ciento en enero pasado.

Los tributarios, que han funcionado como amortiguadores frente a la baja en los recursos petroleros bajaron 1.1 por ciento anual y real.
La caída de los ingresos tributarios se derivó del descenso de 25.9 por ciento del Impuesto Especial (IEPS) que se cobra a gasolinas y diésel, cuya recaudación se previó sería más estable con la aplicación de una cuota fija calculada por Hacienda a partir de este año.

Villarreal expuso que la baja en el IEPS se relaciona con el alza en el dólar, “sí se está importando gasolina a precios bajos pero la estás pagando en dólares, esto pudo generar un menor margen de ganancia que pudo sacrificar una proporción del IEPS”.

Consideró que la situación debe regularizarse conforme el peso se vaya estabilizando.

La baja en los ingresos totales pudo ser más pronunciada en enero, pero ayudó el alza de 6 por ciento en los petroleros, avance que no ocurría desde enero de 2014. Éste se explicó por factores temporales de cobranza y tipo de cambio que compensaron las bajas de 45.2 por ciento en el precio de la mezcla mexicana de crudo y de 3.3 por ciento de la producción.

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