• Del primer cuatrimestre de 2014 al primer cuatrimestre de 2015, el IEPS de gasolinas y diesel pasó de ser un déficit de -11,032 millones de pesos (mdp) a una recaudación de 78,679.9 mdp.
  • Es debido a la caída internacional del precio del crudo y a la disminución del precio de las gasolinas de referencia que adquiere PEMEX, que el IEPS federal ha pasado de ser un gasto fiscal a un ingreso del gobierno.
  • Sólo cuando el precio del petróleo internacional cae, de manera que el precio del productor de las gasolinas es menor al precio del consumidor, el cálculo del IEPS federal resulta en un impuesto positivo.

(10 de junio de 2015) – Ante la apertura comercial de gasolinas que comenzará en enero de 2018, es relevante preguntarse cómo se recaudará el impuesto indirecto IEPS de gasolinas y diésel, una vez que el precio de las gasolinas esté determinado bajo las condiciones del mercado internacional y no por disposiciones oficiales del Gobierno Federal -aseguró el investigador del CIEP, Fernando Ramones Fernández-.

El precio de la gasolina de venta al público es parte de una lista de precios y tarifas de los bienes y servicios de la Administración Pública Federal; dichos precios son establecidos y revisados, de acuerdo a la ley, por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP). Esta fijación de precios, explicó Ramones, mantiene el precio relativo para el usuario final, y permite que los choques internos y externos de la economía no afecten los precios. Sin embargo, también tiene efectos negativos, ya que evita que el consumidor perciba la escasez del petrolífero y las consecuencias negativas del uso de la gasolina, como el aumento de contaminación y el tráfico vehicular.

Para anticipar el escenario de 2018 donde el precio de la gasolina ya no estará fijado por la SHCP sino por las condiciones del mercado internacional, se debe revisar, desde ahora, el gravamen que existe sobre la gasolina y el diesel y “cuestionarnos la implementación de un nuevo impuesto especial sobre las gasolinas que esté en función de las fluctuaciones del mercado”, sentenció el investigador del CIEP.

De cambiarse el diseño del IEPS federal, no sólo tendría que cambiarse la forma de calcularlo, sino sus objetivos. Éstos deberían estar alineados con programas presupuestarios que trabajen por reducir la externalidad negativa que el mismo impuesto pretende reducir (considerando la restricción que existe en la ley de etiquetar el destino del impuesto), concluyó Fernando Ramones.

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